La Conservera de Tarifa: Un siglo de historia femenina

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La Conservera de Tarifa, hoy unión de varias fábricas históricas, es testigo vivo de la evolución del papel de la mujer en la industria conservera española. Desde sus humildes inicios en 1910 con La Tarifeña, fundada por Salvador Pérez Quero, hasta la actualidad, nuestra empresa ha sido el escenario de innumerables historias de mujeres trabajadoras.

No sabríamos decir, con exactitud, cuantas mujeres llegaron a trabajar en el conjunto de las fábricas de conservas de Tarifa. "A inicio del siglo, se hacía simplemente un llamamiento a las mujeres para venir a trabajar el pescado, recién llegado y almacenado a la sombra de los canizos. No existían los registros de quien viniese a trabajar."

Pero un calculo rápido nos suma a más de 3.000 mujeres en estos 115 años.

Es decir la importancia que la mujer ha tenido y sigue desempeñando en nuestra industría.

Los orígenes y la época pre-feminista

Cuando La Tarifeña abrió sus puertas en 1910, el concepto del Día Internacional de la Mujer aún no existía. Las mujeres trabajaban en condiciones muy diferentes a las actuales, sin derechos laborales básicos y con salarios inferiores a los de los hombres. En aquella época, las conserveras como La Tarifeña ofrecían una de las pocas oportunidades laborales para las mujeres de la zona.

Las trabajadoras de estas fábricas desempeñaban un papel crucial en la economía local. Curiosamente, una de las "ventajas" de su trabajo era poder llevarse a casa parte del pescado que estibaban, lo que suponía un complemento importante para la economía familiar en tiempos de escasez.

La lucha por los derechos laborales

La situación de las mujeres en España comenzó a cambiar lentamente. En 1978, se celebró la primera manifestación autorizada por el 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, en España. Bajo el lema "Por un puesto de trabajo sin discriminación", las mujeres exigían igualdad salarial y acceso a todas las categorías profesionales.

En ese año, la tasa de actividad femenina era del 28%, comparada con el 75% de los hombres. Solo el 11% de las mujeres casadas trabajaba fuera de casa, lo que refleja las profundas desigualdades de la época.

La evolución de la industria conservera

A lo largo de los años, las fábricas de Tarifa fueron evolucionando. En 2008, cuatro de estas fábricas históricas (La Tarifeña, Piñero y Díaz, Marina Real y Virgen del Carmen) se unieron para formar la actual Conservera de Tarifa. Esta unión no solo fortaleció la industria local, sino que también mejoró las condiciones laborales de sus trabajadoras.

La Conservera de Tarifa hoy

Hoy, 115 años después de la fundación de La Tarifeña, la Conservera de Tarifa es un ejemplo de cómo la industria puede adaptarse a los tiempos sin perder su esencia. La empresa sigue siendo conocida por sus productos de alta calidad, como la caballa, la melva y la melva canutera, que cuentan con sellos de calidad de la Junta de Andalucía y más recientemente con el sello de Gusto del Sur.

La conservera no solo ha preservado la tradición culinaria de la región, sino que también ha sido testigo de la evolución de los derechos de la mujer trabajadora. Desde los tiempos en que no existía la jubilación hasta la actualidad, donde las mujeres ocupan puestos de responsabilidad en la empresa, la historia de la Conservera de Tarifa es también la historia del progreso de los derechos laborales femeninos en España.

En este Día Internacional de la Mujer, la Conservera de Tarifa rinde homenaje a todas las mujeres que, a lo largo de más de un siglo, han contribuido con su trabajo y dedicación a hacer de esta empresa un referente en la industria conservera española. Su legado perdura en cada lata de conserva que sale de la fábrica, recordándonos la importancia de preservar no solo nuestro patrimonio culinario, sino también la memoria de aquellas que lo hicieron posible..

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Estibadoras de la Conservera de Tarifa

A lo largo de los 115 años de historia de la Conservera de Tarifa, las mujeres han sido el pilar fundamental de esta industria. Algunas de las anécdotas más interesantes sobre estas trabajadoras incluyen:

- Inicios tempranos: Muchas mujeres comenzaban a trabajar en la fábrica a una edad muy temprana. Por ejemplo, Dolores Araujo consiguió su empleo en La Tarifeña en 1972 con tan solo 14 años.

- Tradición familiar: Era común que varias generaciones de mujeres de una misma familia trabajaran en la fábrica. Dolores Belmonte Collado recuerda que su madre, tía, hermanas, sobrina y suegra también trabajaron allí.

- Aprendizaje rápido: Dolores Araujo aprendió la técnica del pelado manual y la estiba en solo dos días, demostrando la habilidad y dedicación de estas trabajadoras.

- Un aspecto particularmente conmovedor de la tradición en la fábrica de conservas era la estrecha relación entre la vida familiar y laboral. No era inusual ver a una abuela traer a un bebé para que su hija, una estibadora, le diera el pecho en medio de la faena. Esta escena, que hoy podría parecer extraordinaria, era parte de la vida cotidiana en la fábrica, ilustrando cómo las mujeres equilibraban sus roles de madres y trabajadoras en una época donde la conciliación laboral no era un concepto reconocido. Esta práctica no solo demuestra la flexibilidad y comprensión que existía en el entorno laboral, sino también la fortaleza y determinación de estas mujeres que continuaban con su labor vital para la economía local mientras cuidaban de sus familias.

Esta anécdota enfatiza la importancia de la tradición familiar en la fábrica, la resiliencia de las trabajadoras, y cómo la industria conservera de Tarifa estaba profundamente entrelazada con la vida cotidiana de la comunidad.

- Conciliación laboral: Fue solo pasado el 2.000, que se estableció el cambio a jornada intensiva (de 7:00 a 15:00) facilitando la conciliación familiar y laboral para muchas trabajadoras.

- Habilidades únicas: Las estibadoras desarrollaron una precisión extraordinaria en su trabajo. Por ejemplo, los maestros de cocción como Pepe González podían determinar el tiempo de cocción y la cantidad de sal necesaria solo tocando el pescado.

- Superación de adversidades: Cristobalina Araujo, conocida como "La Tobalina", enviudó joven y tuvo que sacar adelante a sus 11 hijos trabajando en la fábrica de conservas y realizando otros trabajos.

- Reconocimiento tardío: En 2021, el pleno de Tarifa acordó crear un homenaje a las estibadoras inaugurando una calle con su nombre, reconociendo finalmente su importante labor.

Estas anécdotas reflejan la dedicación, habilidad y resiliencia de las mujeres que han sido el corazón de la industria conservera de Tarifa durante más de un siglo

Nunca nos cansaremos de homenajear a nuestras estibadoras, y si ya publicamos varios artículos sobre su labor, su experiencia, su saber hacer, nos queda todavía tanto por contar.

- Las estibadoras de Conservera de Tarifa

- Grandes mujeres de Conservera de Tarifa

- Un día en la fábrica de Conservera de Tarifa

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