Conservera de Tarifa apuesta por mantener la calidad y producirá con aceite de oliva

aceitado conservas artesanales

En Conservera de Tarifa utilizamos dos tipos de aceite como cobertura para la elaboración artesanal de nuestras conservas de pescado: el aceite de oliva y el de girasol. Sin embargo, ante la difícil situación global de escasez de aceite de girasol a la que estamos asistiendo, en Conservera hemos tomado algunas decisiones temporales en la estrategia de nuestra producción para así mantener la mejor calidad de nuestras conservas. 

La calidad por encima de todo

En Conservera de Tarifa hemos decidido hacer una readaptación de nuestro mix de producto y reforzaremos nuestras líneas de aceite de oliva hasta que se pueda acceder a un suministro de aceite de girasol de igual o mayor calidad al que hasta la fecha utilizábamos en fábrica.

Esta decisión se debe a la apuesta constante de la marca por garantizar la máxima calidad de nuestros productos y de las materias primas con las que trabajamos. Se trata, eso sí, de una situación temporal que se mantendrá hasta que se recupere el suministro habitual de aceite de girasol o se firme un nuevo acuerdo con proveedores nacionales que garanticen la calidad y procedencia del mismo.

¿Aceite de oliva o de girasol? Una cuestión de gustos

estibadoras

Como sabes, nuestras estibadoras elaboran en nuestra fábrica de Tarifa cada día y a mano, según nuestra tradición artesanal, conservas de pescado para las que utilizamos tanto cobertura de aceite de girasol como de oliva. La elección de un tipo de aceite u otro, depende del gusto del consumidor. El de girasol permite que el pescado mantenga intacto su sabor y es el favorito de aquellos que prefieren un sabor más intenso. Los consumidores que se decantan por un sabor más suave, eligen a menudo la cobertura de aceite de oliva.

Suficiente stock de conservas en aceite de girasol

girasol

En estos momentos, en los almacenes de Conservera de Tarifa disponemos de suficiente stock de conservas en aceite de girasol, por lo que seguiremos comercializándolas hasta fin de existencias. Para continuar con la producción, hemos ido introduciendo nuestra línea de conservas en aceite de oliva en diferentes formatos con el objetivo de seguir llegando a establecimientos y hogares manteniendo los estándares de calidad de la marca.

Compromiso con la calidad y con nuestros trabajadores

El compromiso de la marca con nuestros trabajadores, con nuestra historia y con ofrecer siempre la máxima calidad a nuestros consumidores, es lo que nos ha impulsado a esta nueva estrategia de producción. De esta forma, desde Conservera de Tarifa queremos garantizar el abastecimiento de conservas de pescado, mantener la calidad de nuestros productos y, por supuesto, el trabajo para nuestros empleados.

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Conservas gourmet de pescado que no pueden faltar este año en tu mesa

conservas que no pueden faltar en tu despensa

Las latas han sido siempre esos grandes aliados de nuestras despensas que sabemos que nos sacarán de cualquier apuro. Pero algunas latas son mucho más que eso. El sector de las conservas gourmet de pescado ha pasado a ser considerado como algo más serio, como una herramienta de referencia en la cocina y como una verdadera joya gastronómica que consigue convencer hasta a los paladares más exigentes.

Las mejores conservas siempre son artesanales.

No es una moda, es una premisa que lleva implantada décadas en muchos hogares y que valora la calidad de la conserva por encima de su precio. Cada vez son más los que priman esa excelencia y revisan tanto el origen del producto como la forma en que ha sido elaborado.

Es cierto que existe un creciente interés por la nutrición y una curiosidad cada vez más extendida por una gastronomía cuidada, que mantenga la esencia de la tradición mediterránea pero en la que los ingredientes que se utilicen estén elegidos con esmero. Conservera de Tarifa tiene una larga trayectoria como marca de referencia en el sector de las conservas gourmet de pescado, y eso se debe a varias razones. Una de ellas es porque priorizamos la mejor materia prima de la zona para la elaboración de nuestros productos. Otra, porque nuestro equipo de estibadoras elabora a mano cada lata, según una tradición conservera que se remonta a 1910 y que convierte a la marca en la firma de conservas artesanales de pescado más antigua de la provincia de Cádiz.

Puede que lleves años reservando un sitio especial en tu despensa para las conservas gourmet de pescado. O tal vez estés empezando a mirarlas con otros ojos ahora y te hayas contagiado por la pasión que ya despiertan en chefs de todo el mundo. Sea como sea, tenemos la lista definitiva de las latas artesanales que no pueden faltar este año en tu mesa. Aquí van las especialidades de Conservera de Tarifa.

Todos amamos el atún.

Es el protagonista indiscutible del universo de las conservas. No hay ensalada de verano que se precie que no cuente con una buena lata de atún. Es un pescado versátil en la cocina, saludable y que consigue unir generaciones en torno a él. En Conservera llevamos 110 años elaborando deliciosos troncos de atún  para todos los gustos: en aceite de girasol, para los que valoren por encima de todo el sabor puro del pescado, y en aceite de oliva, para los que prefieran un sabor y aroma más suave. Pero, sobre todo, lo hacemos como se merece: siempre a mano y sin químicos ni aditivos.

La caballa, la conserva estrella de La Tarifeña.

La caballa tiene reservado un sitio especial en nuestra fábrica. Ha sido el producto más emblemático de La Tarifeña desde que ésta abrió sus puertas en la calle Arapiles 13 de Tarifa hace ya más de un siglo. Por eso, en Conservera sabemos bien cómo preparar los filetes de caballa de Andalucía para lograr una conserva impecable, de esas que no se olvidan y que pasan a ser indispensables en cualquier despensa. ¿Por qué la caballa? Porque es un pescado muy gaditano, lleno de propiedades beneficiosas para nuestra salud y porque, además de en filetes, sabemos que las huevas de caballa son una verdadera delicia para el paladar.

La melva y la melva canutera, el gran descubrimiento en conserva.

La melva es ese pescado azul que no todo el mundo conoce pero que, los que lo hacen, corren a comprarlo antes de que se acabe. Y es que es un producto limitado y muy de temporada. La melva canutera, un poco más pequeña que su prima la melva, sólo se captura en el Mediterráneo de septiembre a noviembre. Los años en los que la temporada de captura ha sido buena, sus fans respiran tranquilos porque saben que van a poder disfrutar de ese sabor único, diferente al de otros túnidos, durante todo el año. Este 2020 ha sido uno de esos, y en Conservera hemos elaborado de forma artesanal la magnífica cifra de 400 toneladas de melva canutera. Para recordar una temporada tan extraordinaria, se acercaron hasta Tarifa desde el programa Hoy al Día y Tierra y Mar y recogieron cómo es un día de estiba artesanal de melva en nuestra fábrica. ¿Por qué la melva es una de las conservas estrella de Conservera? Porque además de ser un verdadero tesoro nutricional y gastronómico, siempre elegimos la de mejor calidad de Andalucía y que haya sido capturada en almadrebeta, una modalidad de pesca artesanal y más sostenible.

Un clásico de las conservas: las sardinas.

Los amantes de las sardinas también han encontrado su sitio en Conservera. Recientemente en  La Tarifeña hemos recuperado este clásico de terrazas, bares y despensas, con la calidad garantizada de una cuidada elaboración artesanal y preparado en aceite de girasol, para así conservar intacto el sabor del pescado. Y es que es difícil resistirse a una buena lata de sardinas porque, además de ser un auténtico deleite para los sentidos, su perfil nutricional es abrumador.

El pata negra del mar: el atún rojo salvaje del estrecho.

Dicen que el de JC Mackintosh es el mejor atún rojo que probarás jamás. Tal vez sea porque es salvaje, porque se captura en aguas de El Estrecho y porque se hace mediante técnicas como el green stick o el ike jime, que permiten que el pescado alcance una calidad difícilmente igualable. Por eso, cuando lanzamos nuestra Gama Premium Salvaje, en Conservera lo tuvimos muy claro: ése es el atún rojo que queremos.

Los atunes rojos, según el dicho popular, cruzan el Golfo de Cádiz “con la última luna de abril o la primera de mayo”. Se produce entonces un espectáculo fascinante en El Estrecho: el olor a sal, la espuma de la lucha en la captura, el ronqueo. Pero más aún, si cabe, en las mesas de Cádiz.

En Tarifa tenemos la suerte de medir el año en los meses de ida y vuelta del gran túnido plateado a su paso de ida y vuelta por El Estrecho. Y en Conservera, estamos orgullosos de poder llevar a vuestras mesas, durante todo el año, ventresca, morrillo y tarantelo del mejor atún rojo de la zona.

Este año, haz un hueco en tu despensa para alguna de estas conservas del sur y llévalas a tu mesa elaborando platos deliciosos que puedes encontrar en las variadas recetas que encontrarás en nuestra sección del blog.

Las estibadoras de Conservera de Tarifa

estibadoras Conservera de Tarifa

El mar, los barcos de pescadores y la industria conservera son parte inseparable del paisaje andaluz. Esta estrecha y larga relación de la comunidad con la explotación de recursos marinos ha permitido dar empleo a gran parte de la población de todo el litoral de Andalucía. Hoy queremos rendirle homenaje a una figura clave en el proceso de elaboración de nuestras conservas. Sus conocimientos únicos y su magnífico desempeño de una forma de trabajo artesanal, tradicional y centenaria, marcan la diferencia definitiva en la calidad de los productos de Conservera de Tarifa. Hoy hablamos del pelado manual, de la estiba y, cómo no, de nuestras estibadoras.

Un día en Conservera de Tarifa junto a nuestras estibadoras

Amanece en Tarifa y también en Conservera. Es temprano y las estibadoras se preparan para un nuevo día de trabajo. “Es un horario buenísimo”, afirma Mari Luz Sánchez Lima, una de nuestras jefas de estibadoras, “entramos a las siete, salimos a las tres y tenemos toda la tarde para nosotras”. Y es que en Tarifa, los días dan para mucho más que en otras ciudades. “Los que vienen de fuera dicen que aquí estamos todo el día de vacaciones. Pero es que su vida es trabajo, casa, trabajo, casa y trabajo, casa”, asegura Laura Guardia, que empezó a trabajar como estibadora en Marina Real en el verano del 79.

El día comienza con la recepción del pescado. A continuación, se descabeza, se eviscera, se lava, se cuece, se escurre y se refrigera. Después, nuestras operarias llevan a cabo la estiba con la única ayuda de un cuchillo y de su experimentado criterio a la hora de elegir y colocar de forma manual, por capas y uno a uno, los filetes de pescado, hasta que alcanzan el peso escurrido necesario.

Casi 50 mujeres trabajan en Conservera de Tarifa. Algunas llevan en fábrica la mayor parte de su vida, como Dolores Araujo, que consiguió su empleo en La Tarifeña en 1972 con tan solo catorce años. Hoy son más de 40 trabajando en sala aunque “ya conocía la fábrica desde más chiquita, cuando al salir del colegio, iba a sentarme al lado de mi madre”. Además de su madre, también su tía trabajaba ahí, y más tarde lo haría ella, sus dos hermanas, su sobrina y su suegra. Su primer día en Conservera lo recuerda bien. Su hermana se casó y fue ella quien entró a cubrir su puesto. Al lado de ella, de su tía y del resto de compañeras, se formó en la técnica del pelado manual y la estiba. Aprendió rápido. Tan solo dos días después de comenzar, ya tenía un pescado en la mano.

Pasión por el trabajo artesanal y por las conservas

Lejos queda ya ese primer día de trabajo de Dolores y ahora ella es una de las que se encarga de que las nuevas generaciones aprendan las técnicas artesanales de pelado y estiba. Asegura que “cuando enseñas a alguien nuevo, lo que quieres es que aprenda y que lo haga bien. Siempre les digo que no corran, que lo importante es que llegue limpio el pescado y lo pongan bien en la lata”. Esa relación artesanal entre el pescado, la mano y el cuchillo, a veces hasta tiene firma propia, ya que cada una de ellas estiba y pela de manera diferente. Algunas incluso son capaces de al abrir una lata reconocer quién la ha preparado. “O al menos, de saber quién no”, ríe Mari Luz.

Al escucharlas hablar de su trabajo es difícil no darle el valor que se merece a esa estiba desempeñada con tanto cuidado y esmero. Entran nuevas generaciones, con ganas, aunque con necesidades diferentes a las de cuando ellas comenzaron a trabajar. Sin embargo, Dolores está convencida de que todavía “sigue habiendo mucha dedicación”. También pasión por el producto y por el sabor de las conservas. Las tres coinciden en gustos: sus preferidos son la melva, la caballa, la ventresca y el morrillo. La ventresca, asegura Laura, queda buenísima en una tosta, con aguacate y un poquito de tomate por encima. Los huevos rellenos de Dolores son una de sus recetas predilectas. Por su parte, nuestra Mari Luz tiene un claro favorito: “a mí lo que más me gusta es abrirme una lata y comérmela tal cual, o en un bocadillo”.

Tradición conservera de Andalucía

El pescado ya ha sido estibado. Ahora tocará pasar al aceitado de la conserva, a su esterilización y a su etiquetado. Muchas cosas han cambiado en sala desde que La Tarifeña abriera sus puertas en 1910, antes de la unión de las fábricas y marcas que hoy conforman Conservera de Tarifa. La incorporación de los guantes supuso una gran mejora para el cuidado de las manos de las trabajadoras. También se instalaron bancos para que pudieran trabajar sentadas, pero todas prefieren hacerlo de pie. El ambiente en la fábrica es bueno, familiar y cercano. “A mí siempre me ha gustado muchísimo mi trabajo”, reconoce Dolores. Laura coincide “es un trabajo que te relaja, te centras en el pescado, en el cuchillo, y de verdad te relaja”.

Son las tres de la tarde y es el momento de irse a casa. En una hora en sala, cada una de ellas ha sido capaz de pelar en torno a 18 piezas o de elaborar diez latas. Esta forma de trabajo artesanal cumple dos importantes funciones: por un lado, mantiene viva la tradición de las primeras industrias conserveras de Andalucía y, por otro, garantiza puestos de trabajo que inciden directamente en el empleo de las mujeres de la zona. Y es que son ellas, nuestras estibadoras, las que le aportan a Conservera de Tarifa ese valor distintivo, de excelencia y de calidad superior. ¿Su secreto? Dolores lo tiene claro: “el secreto están en que el trabajo lo hacemos con mucho amor”.