Viajeros del Estrecho

Faro de Tarifa. El Estrecho.

Os ofrecemos un cortometraje documental sobre el Parque Natural del Estrecho, que actualmente se exhibe en el Punto de Información del parque, en Tarifa. Pequeña obra maestra que en pocos minutos nos describe nuestra naturaleza, cultura y riqueza medioambiental.

Viajeros del Estrecho  presenta al parque como un gran cruce de caminos, testigo del paso de innumerables viajeros tanto humanos como naturales. El narrador es el faro de Tarifa, situado en la isla en la que confluyen el Atlántico y el Mediterráneo, construido sobre una antigua torre almenara y privilegiado testigo de lo acontecido en este estratégico espacio.

En la exposición, el audiovisual se proyecta desde una maqueta de gran tamaño del propio faro, desde su linterna, como si de la luz del faro se tratara……Pero aquí va, para los que no podáis desplazaros, por ahora… Esperamos lo disfrutéis con nosotros.

Verano en Tarifa

Tarifa_El Estrecho

Es el punto más meridional del continente europeo, donde se unen aguas y continentes, vientos de todo tipo, el olor de la sal, las casas blancas y el sabor del mejor pescado. Tarifa fue durante siglos un enclave estratégico y sirvió de puente entre culturas y pueblos. Puede presumir de contar con restos prehistóricos, vestigios fenicios y, por supuesto, romanos. Hoy es una de las grandes mecas del windsurf y el kitesurf y en ella conviven el más puro carácter gaditano con ambientes chic y cierta esencia hippie que todavía perdura. Os contamos ese algo especial que tiene Tarifa, para enamorar a propios y extraños.

¿Qué hacer en Tarifa? Los mejores planes.

  1. Un paseo por la ciudad

Nada mejor para conocer Tarifa que perdernos entre sus callejuelas del casco antiguo. La Puerta de Jerez hoy en día es la entrada al recinto amurallado y uno de los iconos más reconocibles del casco histórico; Sobre su gran arco central existe una placa que recuerda la gesta de la toma de esta plaza, con una leyenda bajo el escudo local donde se puede leer:

“MUY NOBLE, MUY LEAL Y HEROICA CIUDAD DE TARIFA GANADA A LOS MOROS REINANDO SANCHO IV EL BRAVO, EL 21 DE SEPTIEMBRE DE 1292”.

Dentro, las calles del casco antiguo son blancas y sus patios y balcones están llenos de plantas y columnas de mármol. La calle de la Señora de la Luz, patrona de Tarifa, vertebra la ciudad en dos y desemboca en la principal vía Sancho IV, conocida por los tarifeños como La Calzada, flanqueada por pequeños locales y terrazas donde degustar tapas y platos típicos como las tostas de Atún ahumado del restaurante Siglo XIX o charlar alrededor de un mojito en El Misana, sin olvidarnos de probar antes un delicioso tranvía de la Pastelería La Tarifeña.

Casas de azulejos de colores nos conducen hasta la iglesia de San Mateo, construida sobre los restos de una antigua mezquita a su espalda la pequeña plaza del General Copons, donde dando sombra a nuestros mayores, en el patio del Hogar del Anciano, podremos fotografiar uno de los magnolios más grandes que hayáis podido ver. Seguimos callejeando por la ciudad y saliendo por la Calle Guzmán el Bueno o por la bellísima Alameda daremos con el puerto, desde el que transitan multitud de turistas y pasajeros de los ferries que unen Europa y África o amantes de los cetáceos dispuestos a embarcar en excursiones únicas para disfrutar de delfines, orcas y hasta cachalotes que transitan el estrecho en busca de las cálidas aguas del mediterráneo.

Castillo Guzmán El Bueno, Tarifa

Foto cedida por Marco Mora. IG: @marcomoraphotography

Llegamos al Castillo de Guzmán El Bueno, construido en el año 960 y que lleva el nombre del guerrillero cristiano del que se dice que arrojó su cuchillo a los moros para que cumplieran su amenaza y asesinaran a su hijo con tal de no rendir la plaza. Es, sin duda, la joya del patrimonio tarifeño y el segundo monumento califal mejor conservado después de la Mezquita de Córdoba. Las murallas de Tarifa fueron declaradas en 2003 Bien de Interés Turístico Cultural. En su recorrido de 500 metros por las alturas ofrecen una magnífica panorámica de la ciudad en la que en los días claros de poniente se alcanza a divisar las montañas del Rif, que nos recuerdan lo cerca que estamos de Marruecos. Tarifa es la puerta entre África y Europa y desde el Mirador del Estrecho o el de Tafalla, ambos a  sólo unos kilómetros de la ciudad, las vistas son imponentes, miradores privilegiados para los amantes del avistamiento de aves. También el Estrecho es el encuentro entre el Atlántico y el Mediterráneo, un escenario donde cada año se produce la espectacular migración de los atunes rojos de unas aguas a otras más cálidas para desovar. Si nos paramos enfrente de la Isla de las Palomas entenderemos esto bien: a la izquierda, el Mediterráneo; a la derecha, el Atlántico; a un lado y a otro, el viento nos azota con fuerza. Mejor, pensemos en darnos un baño en la playa chica, o sentarnos y disfrutar del espectáculo que nos ofrecen windsurfistas y kitesurfers en la playa del Balneario.

  1. Un día en la playa

playa Tarifa

Foto cedida por Marco Mora. IG: @marcomoraphotography

El entorno de Tarifa es uno de los mejores de la provincia de Cádiz para hacer un buen recorrido playero. Dentro de la ciudad, Playa Chica, la última playa del Mediterráneo, es perfecta si queremos huir del viento de Poniente y alejarnos de las tablas de surf de las playas vecinas. Ya en aguas del Atlántico se encuentra la Playa de Los Lances sur, diez kilómetros de arena dorada casi virgen donde también podremos darnos un buen chapuzón, la playa de Tarifa donde se encuentran las zonas de bañistas y varios chiringuitos de ambiente relajado, y buena música en directo por las tardes . Saliendo de la zona urbana y haciendo frontera con la Laguna, nos adentraremos por la línea de costa en Los Lances sur otros nueve kilómetros de playas flanqueadas de pinares, dunas y las terrazas de los hoteles de la zona de carretera. Aquí se dan cita deportistas, y grupos de jóvenes que se acercan a disfrutar del sol, del mar y, sobre todo del buen ambiente. Famosos son los atardeceres de música y mojitos en la Playa Arte Vida, El tumbao o el mítico Tangana, allí disfrutaremos de su ambiente moderno y chill out. En la Playa de Valdevaqueros el cielo está lleno del color de las cometas; no lo olvidemos, estamos en la meca de los deportes del viento. Entre los Cabos de Gracia y Camarinal encontramos uno de los secretos mejor guardados de los tarifeños: la Playa El Cañuelo, un arenal que ha logrado mantenerse prácticamente virgen, con su aguas cristalinas, su arena fina y su silenciosa tranquilidad. Y, cómo no, la Playa de Bolonia, una de las que nunca faltan en la lista de los mejores arenales del país: salvaje, paradisíaca, a los pies de una imponente duna y muy cerca de la imprescindible Baelo Claudia.

  1. Visita Baelo Claudia

Baelo Claudia

A nuestro paso por Tarifa no podemos dejar de acercarnos a conocer uno de los monumentos arqueológicos más visitados de Andalucía: la antiquísima Baelo Claudia. La villa se fundó en época de los fenicios en el siglo II a.C., pero fue el aprovechamiento de la ciudad que hicieron los romanos lo que la hizo vivir su momento de mayor esplendor como industria de productos del mar. Llegaron a acuñar su propia moneda, elegían a sus gobernantes y en sus salazones se elaboraba el garum, una espesa salmuera a base de intestinos, gargantes, fauces y otros despojos de pescados azules. La salsa era una delicia codiciadísima en la Antigua Roma y que hoy muchos chefs de la zona la rescatan para sus menús.

Un visita cultura muy interesante para planear, incluso en familia, donde recorreréis las calles romanas, descubriréis la organización social, la distribución de las viviendas… Todo ello, gracias a unos guías turísticos que con sus explicaciones dan vida a las ruinas que la historia y el paso del tiempo nos ha dejado.

  1. Escapadas a los alrededores, naturaleza y deporte

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Foto cedidad por Marco Mora. IG: @marcomoraphotography

A 20 kilómetros de Tarifa se encuentra Algeciras, cuna de uno de los guitarristas más influyentes que ha dado el país y figura clave del flamenco: Paco de Lucía. Otra de las escapadas que podemos hacer es una excursión a la Sierra de la Plata y descubrir tesoros como la cueva del Moro, cuyas pinturas rupestres y grabados de caballos están datados en el paleolítico superior. Y si este verano lo permite, siempre es un buen momento para acercarse a conocer la vibrante y artística Tánger.

Para todos aquellos amantes de los deportes acuáticos, Tarifa es un paraíso para practicar surf, windsurf y kitesurf. Y si uno se queda con ganas de ir mar adentro, siempre puede realizar una excursión de avistamiento de cetáceos, y encontrarse con ballenas, deflines y cachalotes en uno de los entornos más privilegiados para ello: El Estrecho.

Pero si nuestra visita coincide con una de las famosas “levanteras” tarifeñas, no tembléis, mirando hacia el monte Tarifa cuenta con uno de los parques naturales más privilegiados de España Los Alcornocales, 170.000 hectáreas de terreno formado por la masa forestal de alcornoques más extensa del mundo. La amplia oferta de actividades de este espacio natural es inmensa: montañismo -Picacho y el Aljibe-, descenso de barrancos -cañones de la Garganta-, espeleología -Ramblazo-Motilla- o recorrer sus senderos, tanto a pie como en bicicleta o a caballo son solo una muestra. Las aguas del embalse del río Palmones permiten navegar (descenso en kayak, paddelsurf) y, por otra parte, la observación las aves en invernada o durante las migraciones hace de los Alcornocales un paraíso para disfrutar a lo largo de todo el año.

  1. Disfruta de su gastronomía

Callejear por la serpenteante Tarifa significa adentrarse en rincones llenos de contrastes en los que conviven boutiques modernas, locales hippies con influencias marroquís y espacios dedicados al arte. Pero también mercados de pescado fresco, cafés llenos de encanto, restaurantes de categoría, y bares y tascas donde disfrutar de algunas delicias gaditanas. En nuestro paseo, no podemos dejar de probar las diferentes propuestas de ensaladilla rusa, sus papas con choco , las huevas de caballa, la melva, o el pata negra del mar: el Atún Rojo Salvaje del Estrecho. Y si después de nuestro paso por la Costa de la Luz queremos llevarnos a casa el auténtico sabor de Tarifa para repetirlo en cualquier momento del año, nada mejor que hacer una parada en la Calle Arapiles, 13, en la tienda tradicional de Conservera de Tarifa, para llevarnos un exquisito souvenir gastronómico.

Los misterios del gaditano viento de Levante

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Los misterios del gaditano viento de Levante

Durante 165 días de media al año la provincia de Cádiz está expuesta al azote del viento de Levante.

Una muestra de la importancia del viento en nuestras vidas es que los más frecuentes tienen nombre propio. Nada más oír hablar de Alisios, Gallego, Garbí, Lebeche, Cierzo o Tramontana, entre otros, sabemos qué hacemos referencia a un viento intenso que tiene una dirección preponderante. Los meteorólogos denotamos la dirección del viento con el punto cardinal del que proviene. En el caso de Cádiz, los vientos dominantes son el Levante y su inseparable compañero, el Poniente. El Levante recibe su nombre debido a que es un viento de componente Este, donde el sol levanta cada mañana. De modo análogo, el Poniente recibe su nombre porque el ocaso siempre tiene lugar en el Oeste.

Si hay un lugar famoso en España por el viento es Cádiz. Su situación geográfica favorece un régimen de vientos muy especial. El viento en esta provincia no solo influye en las actividades humanas, sino que también rige los movimientos migratorios de las aves entre Europa y África. También los vientos modelan la orografía de las impresionantes playas gaditanas, donde se puede encontrar la mayor duna de España, en Punta Paloma.

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Dunas de Punta Paloma

El Levante es muy intenso, ya que produce vientos medios sostenidos de 50 kilómetros por horas y rachas que pueden superar los 110 kilómetros por hora. Además, los periodos de viento de Levante, popularmente conocidos como levanteras, pueden llegar a durar de siete a diez días consecutivos, siendo más frecuentes en los meses entre mayo y agosto.

En promedio, hay 165 días al año de Levante en Cádiz

Pero, ¿qué produce este peculiar viento? Estos vientos son generados por dos situaciones meteorológicas diferentes. Una de ellas está relacionada con la situación general meteorológica que afecta a toda la Península. Estos Levantes suelen dar lugar a vientos fuertes más allá del Estrecho, afectando a otras provincias mediterráneas y adentrándose en el Atlántico. La otra configuración meteorológica es más local, y solo afecta al área del Estrecho, siendo esta la más frecuente en verano.

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Imagen 3D del Estrecho de Gibraltar vista desde el Atlántico con España a la izquierda y Marruecos a la derecha. EARTH OBSERVATORY NASA

La explicación tradicional de que la aceleración del Levante en el Estrecho es debida al efecto Venturi no es consistente. El efecto Venturi establece que si un flujo se estrecha, el fluido ha de acelerarse, como por ejemplo cuando apretamos el borde de una manguera para que el agua llegue más lejos. Si el efecto Venturi fuese el responsable de la fuerza del Levante, los máximos de viento deberían de darse en la parte más cercana entre España y Marruecos, y esto no sucede.

La explicación más plausible sobre el origen del Levante está relacionada con un efecto tridimensional debido a la orografía escarpada a ambos lados del Estrecho. Las montañas producen un bloqueo del viento a niveles bajos y una canalización en la zona más baja sobre el mar, dando lugar a patrones de viento más fuertes en la salida del Estrecho.

La peculiar orografía que configura el estrecho paso entre el mar de Alborán y el océano Atlántico dan lugar al Levante, un viento que en Cádiz también es fuente de diversión. Tarifa y sus alrededores están entre los mejores lugares del mundo para disfrutar de actividades deportivas relacionadas con el viento.

El hombre y el viento

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Configuración de las flotas durante la Batalla de Trafalgar, donde el viento débil del nornoroeste jugó un papel relevante. OLADELMAR

El hombre se ha servido del viento desde antaño. Conocer sus secretos ha sido fundamental para el funcionamiento de cualquier sociedad. Hasta principios del siglo XIX, con la llegada de los barcos de vapor, el viento era la mejor fuerza motriz para realizar desplazamientos de personas y bienes. También los grandes veleros eran usados en las guerras, como en la batalla que acaeció en las cercanías del tómbolo de Trafalgar, en 1805. El viento débil fue fundamental en la derrota de la Armada francoespañola en aguas gaditanas, ya que impidió maniobrar rápidamente a los grandes navíos dejándolos a merced de la flota británica.

Lejos del mar, el viento fue utilizado desde antaño para moler grano o extraer agua, como los famosos polders holandeses. Los viejos molinos han dado paso, en muchos lugares, a enormes aerogeneradores, siendo el viento una de las mayores fuentes de energía renovables. En la provincia de Cádiz, hay 73 parques eólicos. Generan una potencia que ronda los 1.400 megavatios, lo que supera la potencia generada por cualquiera de las centrales nucleares españolas.

 

Txt ref: EL PAÍS. DANIEL SANTOS MUÑOZ

1ª Ruta Alcornocales

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1ª Ruta Alcornocales

El Parque Natural de los Alcornocales es un auténtico laberinto vegetal de espesos bosques, angostos barrancos y suaves montañas que se agolpa a modo de muralla mirando al mar entre las provincias de Cádiz y Málaga.

Conoce el Parque Natural de los Alcornocales

Se extiende desde la sierra hasta el joven Parque Natural del Estrecho, presentando gran diversidad de relieves y paisajes. Esta riqueza se refleja en todos los ámbitos: flora, fauna, climatología, historia y folklore, constituyendo un lugar ideal para visitar y disfrutar de actividades tan diversas como la recolección de setas y la práctica de deportes en la naturaleza.

El principal responsable de esta riqueza es el agua, presente en numerosos ríos, arroyos y embalses que, además de abastecer a la provincia, son aptos para la pesca y actividades recreativas. Pero sobre todo destaca la humedad proveniente de la costa, que se acumula formando bosques de niebla en valles estrechos y profundos denominados canutos. En estas condiciones se conserva una flora muy singular, perteneciente a la Era Terciaria, la Laurisilva. Se caracteriza por hojas lisas y brillantes, que aprovechan la humedad y escasa luz que dejan pasar los árboles que bordean los canutos. Así, entre el aroma del laurel, la belleza del ojaranzo en flor, elegantes durillos y acebos, se caminará por esta especie de selva, en compañía de los sonidos del mirlo acuático, el hábil martín pescador y las currucas o pinzones, que se esconden entre los helechos.

Los suelos de arenisca, que han favorecido el denso alcornocal, también albergan quejigos y roble andaluz en las zonas más húmedas. En estos bosquetes cazan las águilas calzadas, culebreras y ratoneras, además de azores, gavilanes y cárabos. En las alturas, asoman las rocas y sobre el suelo pobre aparece la herriza, denso matorral achaparrado de distintas especies adaptadas a suelos ricos en metales como el aluminio, entre las que abundan, por ejemplo, las aromáticas. En este espacio habitan la cabra montés y numerosas aves rapaces, destacando el buitre leonado, alimoche, águila perdicera, búho real y halcón peregrino.

En las zonas bajas y arcillosas aparece el acebuchal aclarado desde tiempos inmemoriales para dejar paso al pasto que alimentará el ganado típico de la zona, la vaca retinta. En las laderas, aparece el matorral mediterráneo, con jaras, brezos, cantuesos, torviscos y majuelos. Por ellos discurre el corzo morisco, autóctono y emblema de caza mayor, además del gamo, ciervo y carnívoros como ginetas, tejones y sobre todo meloncillos, con la mayor población de la península.

En un Parque tan completo y diverso, caben otras actividades, que van del montañismo en el pico del Aljibe o el Picacho; la espeleología en el enclave Ramblazo-Motillas, o el descenso de cañones en La Garganta de Buitreras, una de las pocas áreas preparadas para esta práctica de riesgo y que por su singularidad ha sido declarada Monumento Natural. Para los más tradicionales se recomiendan las rutas a caballo, como las establecidas en La Almoraima

Antes de descubriros algunas de estas rutas, haremos un repaso de lo que esconde nuestro parque.

Flora

En el Parque Natural Los Alcornocales se agrupa un conjunto de sierras donde se desarrolla, en excelente estado de conservación, el mayor alcornocal de la Península Ibérica y uno de los más importantes del mundo.

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Imagen: Alfonso Pecino

El alcornoque, árbol de carácter mediterráneo, es uno de los elementos más representativos del Parque.

Excepcionales bosques en galería, formados por especies subtropicales ausentes del continente europeo, se localizan en los denominados “canutos”, valles profundos y estrechos excavados por los ríos, poblados por laurel, rododendro, avellanillo, durillo, aliso, acompañados por acebo y ejemplares de helechos poco comunes en nuestros bosques. Los alcornocales, en ocasiones, se mezclan con acebuches, quejigos, robles melojos… dependiendo de las condiciones de humedad y del tipo de sustrato. Su matorral está constituido por lentiscos, jaras, brezos, cantuesos, torviscos y majuelos, entre otras especies típicas del clima mediterráneo.

Fauna

La diversidad de ecosistemas presentes en el Parque Natural, junto a la situación geográfica tan peculiar en la cercanía del Estrecho, paso obligado de las aves en sus migraciones anuales, sientan las bases determinantes para explicar la riqueza y diversidad faunística de este espacio. Hasta 18 tipos de aves rapaces y un buen número de pequeños pájaros surcan sus cielos o se cobijan en sus tajos. Serán los anfibios y reptiles, la mitad de los que contabiliza la Península Ibérica, y 11 tipos de murciélagos ocultos en sus grutas los que también tengan gran protagonismo. Mientras que las cumbres son territorio de la cabra montés, los bosques participan de la presencia del corzo morisco, su duende, que comparte hábitat con ginetas, tejones y meloncillos.

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Imagen: Lagarto ocelado (lacerta lepida)

Recursos y aprovechamiento del Parque Natural

El Parque cuenta con una relevante cantidad de recursos tanto naturales como de patrimonio histórico. La existencia de estos recursos ha permitido tradicionalmente el desarrollo de distintas actividades económicas, como las silvícolas, recolectivas, ganaderas o cinegéticas que explican que la presencia humana en la zona haya sido muy notable desde tiempos prehistóricos.

El aprovechamiento tradicional por excelencia de los recursos del Parque Natural lo constituye la extracción de corcho. Se estima que en la zona se producen 26.000 Tm de corcho húmedo al año.

Su uso estuvo relacionado desde antaño con la artesanía comarcal (elaboración de colmenas, raseras etc.), y no es hasta el segundo tercio del pasado siglo cuando comienza su extracción intensiva y planificada, la cual vino motivada por la demanda de la industria vitivinícola.

Descorche es el nombre que reciben las operaciones necesarias para la extracción del corcho, las cuales se llevan a cabo desde el mes de junio hasta mediados de agosto.

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Imagen: Descorche del alcornoque

Además en el área existen gran cantidad de zonas aptas para la explotación ganadera. Entre las razas existentes en el parque destaca la vaca retinta, raza autóctona perfectamente adaptada a la zona y cuya puesta en valor puede ser interesante. También existen algunas ganaderías de toros de lidia.

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Imagen: Vaca retinta, raza autóctona de la sierra de Cádiz

Aunque estos son los recursos más importantes existen otros destacables como la obtención de leña y el aprovechamiento de las piñas cuyo fruto, el piñón, está tan valorado en confitería y cuya exportación a Italia y Estados Unidos supone una fuente de ingresos importante.

Existe también una actividad importante entorno a la apicultura, al aprovechamiento del brezo y de las setas, siendo esta última una de las actividades más novedosas de la zona. Por último destacaremos la recolección de plantas aromáticas y medicinales destinadas al consumo gastronómico como el laurel o el orégano; recolección de productos silvestres como espárragos, tagarninas, caracoles, higos, entre otros.

La recolección de setas supone una de las actividades con más auge en la zona.
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Imagen: Ayuntamiento de Los Barrios.

 

Rutas, caminos y senderos

Dentro del parque se pueden descubrir  muchos parajes, cercanos a Tarifa, donde  por ejemplo existen “El Bosque de la Niebla”, “El Río de la Miel” o “La Garganta del Capitán” como “lugares estrella” donde además, podremos encontrar alguna “pocita” para darnos un refrescante baño o ya para esto esperarnos para realizarlo en las cercanas aguas del “Estrecho de Gibraltar”.

El “Parque Natural de Los Alcornocales” también ofrece muchos aspectos etnográficos, en esta época del verano entrante, podemos encontrar “El Descorche” o ya entrando el otoño, primero “La Berrea” continuando con otras joyas de parque como son las setas y las “Jornadas Micológicas” que se desarrollan en temporada.

A lo largo de varios meses iremos descubriendo de la mano de Mundo Posibilidades diferentes rutas, adaptadas para todo tipo de actividades y edades, está en vuestra mano decidir cuál!

En  Junio os hablaremos de un sendero precioso; “El sendero Del Bosque de la Niebla”.

El Bosque de la Niebla es uno de los lugares en esencia más interesantes y curioso para realizar  senderismo en el Parque Natural de Los Alcornocales…

Nuestro recorrido se adentra en los umbríos bosques de la sierras de Algeciras y Tarifa, único bosque de Laurisilva del sur peninsular donde se encuentran formaciones forestales únicas de especies subtropicales.

Al sendero se accede por del Área Recreativa El Bujeo desde donde comenzaremos este Sendero.

El primer tramo nos dirigirá también al posible Sendero del Río Guadalmesí, pero hoy buscamos unas Sensaciones a mayor Altitud.

Ascenderemos por “El Bosque de la Niebla”, completísimo Lugar con Esencia totalmente recomendable para toda la familia donde una de las frases más escuchada es… -“Parece un Bosque de hadas y duendes”.

A medida que vayamos caminando, nos iremos introduciendo en un extraño quejigal de quejigos enanos que es la mejor representación del bosque de niebla, característico de esta zona, constituyendo una de las mayores manchas forestales de la Península Ibérica. Los Bosques de niebla que dan nombre a esta ruta además de esos quejigos enanos está formado por el bosque de laurisilva, Rododendros (ojaranzos), avellanillos, laureles, durillos, acebos, helechos subtropicales, y otras muchas especies de menor interés.
Al llegar próximos a la carretera nacional nos dirigimos a nuestro punto de partida en El Pelayo paralelos a la carretera por una zona de menor importancia botánica.

Más adelante, cogeremos una bifurcación que nos llevará por una Vereda donde sentiremos el Senderismo en su máximo apogeo entre Alcornoques y con el acompañamiento sonoro que ofrece el citado Río Guadalmesí en su vertiente superior o los cánticos de los pájaros que habita la zona.

Un bonito Sendero que ascenderemos con  tranquilidad para disfrutar y poder embriagarnos en   la naturaleza reinante en este punto del Parque Natural de Los Alcornocales a la vez que no se duda que “conectaremos” con “La Madre Tierra”.

No dudéis que esta, es una Completa Visita con Sustancia donde nos esperan como Lugares con Esencia como el Bosque de la Niebla con sus Arboles envueltos en Musgo donde podremos incluso imaginar que agustito vivirían incluso los Gnomos, Hadas o Ninfas y donde seguro encontraremos las Sensaciones que hace tiempo parecieron olvidadas.

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Imagen: Puerto del Viento

Continuando el Sendero, comenzaremos el descenso por el “Puerto del Viento” que nos deleitará esta parte del senderismo por el Parque Natural de Los Alcornocales con “los pinos tumbados al viento”. No dudo que una vez más, volveremos a cruzarnos con varios animales que pastarán plácidamente por la zona mientras nos dirigimos hacia nuestro punto de partida para concluir nuestro paseo

Llegamos ya a la “Zona del Bujeo” dando por finalizado este Sendero donde sentiremos haber Aprovechado de una Manera Diferente Nuestro Tiempo Libre.

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Imagen: Ruta Bosque de Niebla

Para nuestros socios; En nuestra sección de El Estrecho encontrareis la agenda que propone Mundo Posibilidades para Julio y una oferta exclusiva para nuestros Socios para quienes deseéis ir descubriendo poco a poco todo lo que esconde nuestro Parque (los socios del Club de la Conservera podrán benificiarse de un 20% de descuento). Ir a la entrada

 

 

 

 

Bibliografía

Mundo Posibilidades

Dir. Reg. Parque de los Alcornocales

Junta De Andalucía

Ayunt. De los Barrios

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Tarifa. Historia y emplazamiento

Tarifa: su historia y emplazamiento

La historia de Tarifa tiene que ver mucho con su emplazamiento geográfico. La ciudad comienza con las primeras llegadas de los íberos, los fenicios, los griegos y los cartagineses, grandes comerciantes todos ellos, que vieron este lugar y su situación geográfica un punto fundamental y un hábitat privilegiado.

Punta Marroquí, es un promontorio situado en el extremo suroeste de la isla de las Palomas o Isla de Tarifa, constituye el punto más meridional de la Europa continental (36º de latitud norte y 5º 34′ de longitud oeste), además de ser la divisoria geográfica entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, allí está construido el faro de Punta de Tarifa.

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La isla de las Palomas es una de las imágenes más representativas de Tarifa.

El emblemático camino que recorre el espigón hace de división geográfica entre el Mediterráneo y el Atlántico. Pocos sitios en el mundo nos ubican en un lugar tan singular, mar y océano, Occidente y Oriente, un Estrecho que es paso de culturas y miles de especies marinas y avícolas. Puente de civilizaciones y bastión de Europa.

Antaño destacamento militar hoy en día reconvertido en lugar de bienvenida y acogimiento para esos hombres y mujeres que arriesgando sus vidas consiguen en 14 kilómetros de fuertes corrientes alcanzar el sueño europeo.

Se trata de una formación rocosa, con un perímetro de 1.850 metros, una superficie de 227.380 m2 y una cota sobre el nivel del mar de entre 8 y 10 metros.

A tan sólo 11 kilómetros de la costa africana, pasó de ser un lugar para las ofrendas rituales a los dioses de los fenicios y cartagineses, a convertirse en un sitio propicio para defender contra los ataques.

La primitiva entrada respondía a una zanja abierta en la roca y cubierta con una bóveda de ladrillo. Fue construida por los británicos entre 1812 y 1813 y nada tiene que ver con la actual que fue abierta hacia 1940.
Primariamente se utilizó como cantera para extraer la piedra con la que se construyó el emblemático castillo de Tarifa en el siglo X y las fortificaciones de Gibraltar.
La Torre Almenara fue su primera construcción y data del siglo XVI; Con 17 metros de altura y 10 de diámetro era custodiada por 3 guardas y un artillero con el objeto de garantizar la continuación de las fogatas ahumadas del este o el oeste, se convertiría en el punto de observación más avanzado de Tarifa sobre el mar y poder así avisar de los ataques sospechosos.

Fue durante el reinado de Carlos IV cuando se procedió a transformarla en el actual faro de Tarifa y colocarle un fanal que sirviera de guía al tráfico marítimo.
Encendido por vez primera en la noche del 30 de mayo de 1822.

Al oeste de la Isla se encontraba la Dársena de Poniente, actualmente conocida como “el Foso”. Se trataba de un desembarcadero que proporcionaba a los barcos locales resguardo de los temporales del suroeste pero que desde la década de 1940 se encuentra arruinada debido a los temporales que acumulaban arena constantemente.
Durante el reinado de Fernando VII, Antonio González Salmón construyó siete baterías. La batería “de Levante” o “de San Antonio” y la “de Guzmán el Bueno” o “de Poniente” son de la década de 1820, posteriormente mandó a construir el almacén de pólvora de San Fernando a más de 6 metros de profundidad, por lo que se encuentra casi oculto a la vista.

Su unión al continente tuvo lugar en 1808, obra de González Salmón, cuando se construyó la escollera de 769 metros que la une al continente con el objetivo principal de construir un dique que protegiera al fondeadero de levante de los temporales.

Desde entonces se han formado las playas que la flanquean, la Caleta al este y el inicio de Los Lances al oeste.

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Con el paso de los años la utilidad de las fortificaciones de defensa del Estrecho fue decayendo por problemas de humedad. A partir de 1960 la Isla estuvo habitada por el Regimiento de Infantería, llegando en 1967 la Compañía de Operaciones Especiales (COE 21).

La Isla acogería a un total de 3.000 hombres y 500 mandos, lo que hizo necesario remodelar el interior para la práctica de los ejercicios de entrenamiento, como una pista de atletismo, un campo de fútbol, una galería de tiro y una pista para las clases de defensa personal. Posteriormente la COE 21 fue trasladada y la Isla se destinó a la instrucción de reclutas hasta el 2001 que se decretó la supresión del Servicio Militar Obligatorio. La Isla de Tarifa perdió así todo su interés militar.

En ese mismo año fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de “Sitio Histórico”, lo que favorecería la protección de sus restos históricos y arqueológicos.

Poco tiempo después, las instalaciones se comenzaron a utilizar para alojar y dar un refugio temporal a los inmigrantes que sin suerte fueron interceptados al intentar cruzar las aguas del Estrecho de forma ilegal. Esta condición continúa actualmente, además de otras de carácter científico como la observación y estudio sobre la migración de aves marinas.

No sólo son los valores históricos los que han promovido la protección de la Isla de Tarifa. También radica su importancia en albergar poblaciones de especies vegetales endémicas, en sus paredes rocosas podremos encontrar una especie muy rara, el helecho Asplenium marinum, en peligro de extinción.

Otro encanto que posee la Isla son sus fondos marinos, únicos en el litoral gaditano. Los abundantes corales y gorgonias, junto a esponjas y ascidias forman un paraíso sumergido lleno de vida que nos indica la alta calidad que posee las aguas del Estrecho. La abundancia de peces que encuentran refugio y alimento en estos fondos como los congrios, morenas o sargos aumentan aún más la riqueza marina. Numerosos submarinistas vienen a bucear en sus proximidades, siendo uno de los alicientes el buceo entre los diversos pecios que naufragaron en sus proximidades, como el de Las Calderas al oeste o el de San Andrés al este, hundidos a finales del siglo XIX.

A pesar de que no podremos acceder al interior de la Isla, ver una puesta de sol desde la escollera no tiene precio y dicen los aficionados a la pesca que su punta es el mejor sitio de Tarifa para anclar la caña al amanecer.
* Fuente documentación: Revista Todotarifa

De Conil a Tarifa, Sol y Mar

turismo por Tarifa

De Conil a Tarifa

Quince lugares donde recuperar la magia ‘del Relax’ más andaluz y hacer turismo por Tarifa. Desde la localidad de Conil a Tarifa se pueden encontrar buenos precios, una naturaleza irresistible y restaurantes y chiringuitos donde triunfan los pescados.

Al sur del sur, de lo más sur de la península, existe una esquina donde el tiempo se alarga.

El tramo del final del mediterráneo y el océano Atlántico, entre Conil y Tarifa, ha sobrevivido lo mejor que ha podido a los años de implacable destrucción de la costa y todavía la naturaleza ha sido capaz de conservar su naturaleza vigorosa y una atmósfera tranquila y sin pretensiones.

Ya desde los años sesenta la zona era conocida por hippies de medio mundo, pero ahora modernos, ejecutivos y urbanitas estresados acuden a Cádiz a encontrar una paz que en sus ciudades se les niega. Pero ¿qué poder tiene esta zona de costa? ¿qué encontrar cuando se hace turismo por Tarifa?… Pues, aparte del poso de culturas milenarias, playas salvajes, una gastronomía que funde su huerta, el mar y la ganadería, tres parques naturales —el de La Breña, Los Alcornocales y el del Estrecho—, unos atardeceres que emocionan, olas para practicar surf, precios asequibles, el poder paranormal del viento de Levante y las montañas de Marruecos a 14 kilómetros. Os roponemos 15 paradas para disfrutar. Hay quien llama a la zona Cadizfornia en un símil con el Estado estadounidense del sol y el relax. Puede que el neologismo se le quede pequeño.

01. Hotel V (Vejer de la Frontera)

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En medio de un laberíntico trazado de fachadas blancas fluorescentes, emerge el Hotel V de Vejer de la Frontera. Este pueblo encaramado en lo alto de un cerro y de profundos aires moriscos encandila al que lo visita. Se puede obtener una perspectiva distinta del caserío desde la terraza de este hotel boutique de 12 habitaciones: la iglesia, el castillo, la Laguna de La Janda, las playas de Los Caños de Meca y Marruecos. Una estampa idílica mientras uno se moja en eljacuzzi, desayuna o se toma una copa por la noche. El resto del hotel también tiene su punto. “Entre nosotros nunca lo llamamos hotel, sino la casa”, dice Oliva Reyes, una de las gerentes. “Éste es un entorno para desconectar y cuidamos al máximo los detalles, como la calidad de las sábanas”. O como la estancia del antiguo aljibe, reconvertida en sala de masaje. Detalles como ése enamoraron a Jean Van Gysel, el belga que compró la vivienda para construir el hotel, con cinco años de vida. Él no se deja caer mucho por Vejer porque vive en París. Le deja el placer a usted.

  • Calle del Rosario, 11-13. 956 45 17 57. Vejer de la Frontera.

02. Prismáticos en mano

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Contemplar las bandadas de miles de cigüeñas saliendo de Europa y llegando a África es un espectáculo. Es como ver una bola blanca enorme en el cielo. Rutas para avistar aves como éstas se pueden hacer de la mano de White Hawk Birding, una empresa cuyos tres socios viven en una parte distinta del mundo. Yeray Seminario está en Tarifa y organiza paseos a medida de los viajeros, pero él recomienda contemplar las migraciones desde finales de agosto. “El estrecho es uno de los puntos más importantes del mundo, junto con el Bósforo, Panamá y Veracruz. Y donde en otros lugares ves una decena de ejemplares, aquí te encuentras con miles”, sintetiza. Además de las cigüeñas, se ven sobrevolando el cielo rapaces como el águila culebrera, el halcón abejero, el milano negro o el gavilán. El visitante alucina también con los parajes de los parques naturales del Estrecho y de los Alcornocales, donde se pasa de las dunas a los bosques húmedos. Algunos de los puntos más relevantes son el Observatorio de Cazalla, cerca de Tarifa, y el sendero del Tiradero, para ver ya no migraciones, sino aves forestales como el buitre leonado y el alimoche. Por supuesto, hay que ir bien equipado: los prismáticos son fundamentales.

03. Fundación NMAC (Vejer de la Frontera)

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Miles de flamencos pueden sobrevolar su cabeza mientras usted contempla una imagen/performance de Marina Abramovic. En la Fundación NMAC-Montenmedio, abierta desde 2001 para impulsar la cultura más vanguardista en una zona periférica, el arte no puede entenderse sin la ubicación paisajística. Situada en un pinar junto al Parque Natural de La Breña, este centro de arte contemporáneo permite conocer obras de artistas como Maurizio Catellan, Olafur Eliasson y Sol Lewitt mientras usted se encuentra con animales como perdices o faisanes y plantas aromáticas como el tomillo y la mandrágora. “Invitamos a artistas a que dialoguen con el contexto social, cultural, paisajístico e histórico en el que nos encontramos”, cuenta Jimena Blázquez, la directora. “Estamos en un museo mediador. Nuestro compromiso es apoyar a los creadores contemporáneos en proyectos que fomenten el diálogo y el entendimiento de la sociedad a través del arte”. No es el único aliciente de la Fundación NMAC, ya que muchos de los artistas son reconocidos internacionalmente pero no han expuesto nunca en España, más que en esta dehesa de pinos y acebuches.

  • Dehesa Montenmedio, Carretera N-340, km. 42,5. Vejer de la Frontera. 956 45 51 34.
  • Horario, previa reserva: de martes a domingo de 10 a 14 horas y de 16 a 18.30 horas.

04. La Cabaña de Bolonia (Tarifa)

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Tomarse un cóctel y ver el ocaso en La Cabaña de Bolonia es para muchos sinónimo de felicidad. También lo es para una gran cantidad de famosos patrios que se pasean por aquí cada verano en busca de alegría para el corazón. Sheila Santana, una brasileña de 43 años, es su gerente y conoce a la perfección la magia del lugar, cuya fuerza natural le enamoró desde el momento en que lo pisó, hace ya 18 años. La Cabaña abre a las once de la mañana para ofrecer desayunos y cierra a las dos o las tres de la madrugada con música en vivo. En medio, cocina mediterránea, brasileña y mezcla de ambas, como el atún encebollado con un toque del Amazonas, la moqueca (pescado en salsa con aceite de coco), el bobó (crema de gambas) y la carne de picanha. La puesta de sol y los ritmos brasileiros, blues o flamenco fusión caldean el ambiente. Uno se olvida hasta de sí mismo tumbado en la hierba, en las tumbonas o en la cama balinesa de este chiringuito construido a base de madera y cañizo. África nos mira de frente.

  • Carretera del Lentiscal, Bolonia (Tarifa). 956 688 506, 620 208 404.

05. Restaurante el Campero (Barbate)

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El atún rojo atrapa a quien lo prueba por primera vez. No se parece a ningún otro pescado. Este animal, capturado por el milenario arte de la almadraba, es uno de los bienes más preciados en el restaurante El Campero, en Barbate, convertido ya en una institución. Pepe Melero, su dueño, iba para controlador aéreo pero en 1978 se tuvo que hacer cargo de la pequeña tasca que regentaba su padre. “Y allí empecé a servir guisos de pescado y las partes supuestamente menos nobles del atún, como el morrillo, y también salazones”, recuerda Pepe. Desde 1994 regenta El Campero, donde la carta cambia cada año y donde se aprovecha cada una de las partes de este pescado. Ya sea en la barra o sentado, el local se llena siempre de gente pidiendo atún encebollado, morrillo ysashimi. La influencia del país nipón viene de los lazos que se crean con los japoneses que llegan hasta Barbate para exportar el atún. “Mezclamos la tradicional cocina marinera y la innovación. Aunque esto no es una cocina de autor. Yo me considero un artesano”. Es tal la fama de El Campero que recientemente ha abierto una tasca, La Taberna de El Campero, en Zahara de los Atunes. “Es una taberna marinera y sencilla con algunos toques creativos”. Uno puede pasear por el mundo en 10 minutos cuando prueba el tataki y luego los fideos con pez limón.

  • Avenida de la Constitución, 5 C. Barbate. 956 43 23 00.

06. Hotel Arte y Vida (Tarifa)

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Darse un baño en la playa, tumbarse en la hierba, tomarse un cóctel, bailar un rato, darse otro baño, pedirse otro cóctel… Y así en bucle. Es lo que hay que hacer en el hotel Arte y Vida, a las afueras de Tarifa, en la Ensenada de Los Lances. El chiringuito, abierto a todo el público y ubicado en la misma playa, es uno de los reclamos de este pequeño alojamiento con 11 habitaciones. A Nicolás Torreño, su encargado, no es fácil pillarle en un momento de respiro, pero cuando por fin se puede hablar con él presume de la atmósfera desenfadada y tranquila del lugar: “En todo momento suena una música chill-out que invita a estar de buen humor, a lo que ayudan los mojitos de fresa y regaliz y las caipiriñas”. Quien se quiera quedar a dormir ha de saber que la decoración es cosmopolita, a medio camino entre los colores intensos de la arquitectura latinoamericana y los detalles africanos y asiáticos. Y sobre todo hay que destacar la luz. Nos podemos fundir con ella almorzando justo delante del ventanal del restaurante, que se llama Miramar, con mucha variedad de platos, para que todos queden contentos, según Nicolás. “Puedes probar desde marisco o pescado de la zona hasta platos de pasta o tartar de atún”. La mayoría de los visitantes vienen a Arte y Vida a recargar pilas y disfrutar del entorno natural. Por eso el hotel tiene una pequeña escuela de surf y kitesurf y ofrece servicio de masajes. Sus mascotas también podrán disfrutar de este sentimiento de paz interior porque son más que bienvenidas.

  • Carretera N-340, km. 79,3. Ensenada de Los Lances, Tarifa.

07. Hostal Reyes (El Palmar)

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Los toques naranjas del restaurante del Hostal Reyes tienen el mismo tono que los atardeceres de El Palmar. Uno los puede comparar desde la terraza, al pie de la carretera y la playa, mientras cena. Pero hay que coger mesa pronto. Rosa Guerrero nació y vive en El Palmar y lleva 26 años cocinando para los demás. “Yo lo hago como si fuera para mí”, dice. “Como me enseñó mi madre”. Cada día está pendiente del pescadero, que va a la lonja de Conil y lleva luego a El Palmar todo el género fresco. La paella, el arroz con bogavante, el pescado como la dorada, la carne al toro, las croquetas de atún o corvina y las albóndigas son algunos de los platos más pedidos. Al igual que el flan y la tarta de queso. Antes Rosa pasaba mucho tiempo en la cocina, pero ahora le gusta pasearse por las mesas y ver las caras de felicidad de los comensales: “Y casi todo el mundo me dice lo mismo: qué buenas están las papas fritas. El secreto es papas de aquí, aceite de oliva virgen y sartén, nada de freidoras”.

  • Avenida de la Playa, s/n. El Palmar (Vejer de la Frontera). 956 232 211.

08. Casas Karen (Los Caños de Meca)

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En Casas Karen, en Los Caños pero al resguardo del bullicio, uno se reencuentra consigo mismo. Este complejo de 8.000 metros cuadrados y con 9 alojamientos defiende la naturaleza y un ritmo de vida slow. Su artífice es la belga Karen Abrahams, que conoció la zona cuando tenía 20 años y en 1988 compró una parcela a 800 pesetas el metro cuadrado. Allí recuperó las antiguas chozas, unas tradicionales viviendas construidas con paja, madera, cañas y cuerdas, que existieron en la zona hasta bien entrado el siglo XX. Uno se espera un alojamiento humilde, pero estas tres chozas tienen todas las comodidades y levantarlas cuesta casi lo mismo que una casa de ladrillos. “Son frescas en verano y muy fuertes. Antes teníamos la oficina allí, con los ordenadores, y no se cuela agua ni nada. Imagínate que aguantan hasta el viento de Levante”, matiza con una sonrisa Juani, una de las encargadas del complejo. A Casas Karen se viene a estar tranquilo y a disfrutar de la naturaleza, tanto de la playa como de los senderos por el Parque Natural de La Breña. Por supuesto los perros son bienvenidos. “Nuestra filosofía es de respeto por el medio ambiente”, continúa Juani. “Desde la pintura hasta el lavavajillas son ecológicos. Y no tenemos césped, sino el terreno natural”. Todo ello se completa con los mercadillos que se organizan los miércoles, donde uno puede comprar legumbres, verduras y frutas cultivadas de manera orgánica.

  • Camino del Monte, 6. Los Caños de Meca. 956 437 067.

09. Restaurante Las Rejas (Bolonia)

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No pasan ni 10 minutos y uno ya quiere ser amigo para toda la vida de Carlos, uno de los propietarios del restaurante Las Rejas, en la Playa de Bolonia (Tarifa), libre de construcciones, rodeada de vegetación y con una duna gigante. Carlos gana al personal con su gracia sin pretensiones y el pescado fresquísimo que sirve: “Aquí todo es grande: borriquetes, hurtas, salmonetes… Y las tortillitas de camarones son de verdad, no de las que te deprimen”. Junto a sus hermanos José y Cuqui regenta este local previo a la fiebre de lo vintage y han recogido el testigo de sus padres, que lo abrieron en 1986 con el mismo arte. “Predicamos el churrepeteo y el mojar pan. Aquí no utilizamos nitrógeno ni nada. Cómetelo todo como quieras, incluso te puedes manchar”. En la carta se llevan la palma el atún en manteca y encebollado (con tomate) y las croquetas de chocos, “pero con la tinta de verdad, no congelada, si no hay chocos del día no hay croquetas”. El menú también pasa por el arroz de marisco y de carabineros y las ortiguillas, con vinos ricos pero “a un precio para beberlo, no para guardarlo”. Las horas pasan mientras uno se recrea en la comida o en las vacas que pastan fuera, con los restos de la ciudad romana de Baelo Claudia como telón de fondo. Y con una buena selección de música, porque como asegura Carlos, “la tierra es redonda y un día nos vamos a Cuba, otro a Brasil y otro a Andalucía, porque ya que masajeamos bien el estómago, hagamos lo mismo con el cerebro”.

  • Carretera El Lentiscal, Bolonia (Tarifa). 956 68 85 46.

10. Hoteles Arohaz y La Breña (Zahora y Caños de Meca)

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Los bosques de pinos y el Cabo de Trafalgar protegen a estos dos hotelitos con encanto, de idéntica filosofía y mismos dueños. El hotel La Breña se ubica al final de Los Caños, protegido por los montes del parque natural homónimo. José Manuel Morillo fue el motor de este establecimiento, hace ahora diez años, donde uno puede descansar en alguna de sus siete habitaciones. Dormir y comer bien son las prioridades. “Nuestro cocinero, Ciprián Iordan, crea platos diferentes como el tataki y el sashimi de atún o el arroz y las croquetas a base de plancton marino, un ingrediente que ha puesto de moda el chef Ángel León, de Aponiente, en El Puerto de Santa María, del que somos amigos”, relata Morillo. Y como este hotel se queda pequeño cada año desde finales de mayo, sus gerentes decidieron abrir otro, Arohaz. Se encuentra a pocos kilómetros, en Zahora, con seis habitaciones y un gastrobar cuya carta ha sido elaborada por Mauro Martínez Barreiro, otro chef gaditano que ha conseguido una estrella Michelin. La pizza de calamares y la ensalada con pera y gorgonzola ya les suena a muchos. Y para bajar la comida, ambos hoteles ofrecen actividades como buceo, surf, paseos a caballo y la gimnasia energética de tradición china llamada Qi Gong.

  • Hotel Arohaz. Calle Zahora (Zahora). 956 437 005, 667 315 050, 627 424 343.
  • Hotel La Breña: Avenida de Trafalgar, Los Caños de Meca. 956 43 73 68.

11. An Ca Curro (Tarifa)

Cerca de la robusta Puerta de Jerez en Tarifa, en una callecita, aparece un templo de las tapas que no pasa desapercibido por las multitudes que congrega. Curro Santos tiene 54 años y lleva desde 1987 detrás de la barra de este bar pequeño y decorado con motivos taurinos y flamencos. Un bar de los de siempre donde lo que importa es la comida, y en concreto, el cerdo ibérico y la verdurita ecológica. “Aunque estemos en Tarifa, el pescado de aquí es de monte”, ríe Curro. En pleno Parque Natural de Los Alcornocales, en la Dehesa de la Peña, tiene una finca con unos 90 cerdos. “Y hago las matanzas y se aprovecha todo”. An Ca Curro abre de lunes a sábado de 19 a 24 horas, pero hay que llegar antes de las 21 para hacerse con un poco de sitio. Las estrellas de la casa son el jamón (cómo no), el salchichón, la caña de lomo, los chicharrones, el lomo en manteca, las costillas asadas, el solomillo, el secreto ibérico y los revueltos de tagarninas, quesillos (una especie de alcachofas) y berenjenas. Si viene de una gran ciudad, lo primero que ha de probar es el tomate con roquefort. Muchos se reencuentran con su infancia al saborear esta verdura roja como no hay otra. Y es inevitable la nostalgia.

  • Calle Morena de Mora, 3, Tarifa, 658 854 012.

12. El Dorado (El Palmar)

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El atardecer es el momento clave. Justo cuando el sol se está poniendo por el horizonte de El Palmar parece que el tiempo se detiene. Son sólo unos segundos. Luego se escuchan aplausos. Así es cada día. Santiago Saborido decidió abrir hace cinco años El Dorado para satisfacer a las hordas de urbanitas ansiosos por tomarse un cóctel en un chiringuitochill-out mientras el cielo se tiñe de naranja y rosa. La puesta de sol incluye todos los días banda sonora, con grupos en directo hasta las 3 de la madrugada que tocan desdereggae hasta flamenco, pasando por electro. Y si por estar tumbado en la arena se le ha montado algún músculo, se puede dar un masaje tailandés o de reiki. Paz no falta en El Dorado, que este año abre oficialmente el 14 de junio, aunque también estará operativo un par de fines de semana antes. “Nosotros lo denominamos un chiringuito de bienestar”, ríe Saborido, que también hace gala de la comida fusión que ofrecen. “Hamburguesas con carne de retinto (la ternera autóctona), sushi, burritos, nachos y ensaladas”. Para llenar el estómago entre daiquiri y gin tonic.

  • Avenida de la Playa, s/n. El Palmar (Vejer de la Frontera).

13. El Mirlo (Punta Paloma, Tarifa)

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Llegar hasta el chiringuito de El Mirlo, en Punta Paloma (Tarifa), es una aventura pero tiene su encanto. Desde Tarifa, hay que tomar la N-340 en dirección Cádiz. A unos 8 kilómetros se verá un desvío a la izquierda y luego habrá que seguir por la carreterita que serpentea a la duna. Al llegar a una zona militar, cuya barrera ya está levantada, se ha de seguir por el carril. La recompensa es una comida que no defrauda, un paisaje virgen y las vistas de África. Juan Chico y sus tres hermanos gestionan este chiringuito con decoración de cañas y aperos de labranza. Juan trabaja en la almadraba, así que es él quien trae el atún, y también tienen primos pescadores. “Por eso nuestro pescado es fresco. Tenemos una carta pero cada día ofrecemos lo que se ha capturado”, cuenta. Dejando a un lado el atún, el resto del pescado es blanco, de escama, como el borriquete -“no tiene mucha fama fuera de Cádiz pero a todo el mundo le sorprende su sabor”-, el pargo o la hurta. Los gambones, las cigalas y la albacora (una especie de túnido) alegran la mesa de un almuerzo o cena que puede salir a 20 euros por cabeza. Tranquilidad entre los carnívoros, porque también disponen de carne de la campiña gaditana. Y después del festín, lo mejor es bajar la cuesta e irse a caminar por la playa, donde se mezclan la arena, las rocas, los acantilados y alguna barca que espera para salir a la mar al día siguiente.

  • Punta Paloma, Tarifa. 956 68 51 00.

14. Hotel Casa Blanco (Tarifa)

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Su clientela es gente joven que aprecia el diseño. Casa Blanco es un hotelito de siete habitaciones con una decoración elegante sin resultar fría. Entre las fachadas blancas, de piedra y azulejos de Tarifa, surge este remanso de paz conocido como el Palacete de las Sendas, que hace años fue propiedad de la cantante Ana Torroja, pero que ahora gestiona la empresa Charming Places junto con el contiguo Hotel Misiana. De Casa Blanco los clientes destacan la comodidad de sus camas y el patio con lucernario donde poder tomar un café gratis o navegar por Internet. “Éste no es el típico hotelazo que te ofrece todos los servicios que quieras, pero sí es un hotel de autor, rodeado de historia y perfecto para escapadas románticas”, explica uno de sus responsables, José Luis Sánchez. Parte del encanto radica en la sugerente mezcla: los elementos mozárabes de la arquitectura palaciega, como la escalera y algunas ventanas, combinan con el diseño de vanguardia, como el cubo de cristal que hace las veces de baño en la suite premium. Desde el solárium se ven las azoteas y antenas de Tarifa. Para ver el perfil imponente de África hay que ir a la playa, pero tan sólo se encuentra a cinco minutos.

  • Calle Nuestra Señora de la Luz, 2, Tarifa. 956 68 15 15.

15. Rutarifa

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La playa no debería eclipsar la naturaleza del Estrecho porque es aún más espectacular. Detrás del mar empiezan los montes no sospechados y en Tarifa existe una asociación dispuesta a darlos a conocer. La crearon el año pasado un grupo de amigos treintañeros que trabajan en otros menesteres y a los que les gusta el senderismo. “Queremos que se valore este entorno y por eso organizamos rutas por caminos desconocidos incluso para los locales”, señala Diego Herrera, uno de los integrantes deRutarifa. Alternan los recorridos para adultos con los destinados a familias con niños y cuestan 3 euros por persona, dinero que se destina a los carteles de cada excursión y al documento con información sobre la historia, la flora y la fauna que ofrecen a cada uno al final de la jornada. Hay muchos paisajes por descubrir pero dos de los más sugerentes son el del Pinar del Guijuelo, cerca de Punta Paloma, con unas canteras romanas y formas rocosas misteriosas, y el Tajo de las Escobas, verdísimo incluso en verano por el Pico Luna, el punto más alto del Estrecho, con el llamado bosque de nieblas y la faz del Yebel Musa en Marruecos, donde supuestamente descansa una de las dos columnas de Hércules.

* Fuente: El viajero (El Pais)

 

Tarifa, Cádiz: la ciudad, tapeo, calles y hoteles

Tarifa, Cádiz: la ciudad, tapeo, calles y hoteles

Es la prueba de fuego. Entrar en un local y codearte con la parroquia local que llama a los camareros por su nombre y en el que la bulla y la confianza crean un clima imposible de fotocopiar. Estos son los lugares favoritos de los tarifeños, en los que por poco que te lo propongas, te sentirás como uno más.


Texto: NACHO URRUELA | Fotos: STEFAN SCHMIDT

Tres Tarifas en una: mar, campo y ciudad. La de los garitos que frecuentan los tarifeños.

Otros destinos de la costa apenas son un par de barriadas asomadas al mar. Tarifa no; Tarifa es una ciudad. Concretamente, una “muy noble, muy leal y heroica ciudad”, como reza el rótulo de la puerta de Jerez. Tarifa es una ciudad hecha y derecha, con una población de 18.000 habitantes que comparte una historia colectiva y un sentimiento de orgullo por formar parte de un lugar único. Tal vez orgullo no sea la palabra. Es más bien la sensación de haber tenido mucha suerte de nacer aquí “cuando mira que hay sitios feos por ahí para ir a nacer” (escuchado por casualidad en el ‘Café Morilla’).

Ya en la Puerta de Jerez nos encontramos con la primera descripción de la ciudad.

El tarifeño se siente tarifeño por los cuatro costados y le encanta disfrutar y probar todo lo que ofrece la ciudad. Será el primero en querer visitar un nuevo restaurante o chiringuito. Está acostumbrado a ver venir gente de todo pelaje y a todos los acepta con naturalidad, desde el famoso de turno al más auténtico hippy. Si lo pensamos, es natural que en Tarifa acabara recalando todo tipo de gente inquieta: empiezan recorriendo Andalucía; siguen bajando y llega un momento en el que no se puede bajar más porque se ha terminado el continente. Así que se quedan. En mi opinión, ese efecto de sedimento es el que explica la multinacionalidad de muchos tarifeños. Aquí hay sitio para todos.

Un ejemplo más de la multiculturalidad de la ciudad.

Hoy, bajo el término tarifeño debemos incluir a oriundos de muchos sitios: italianos, alemanes, franceses, británicos, argentinos… También madrileños, vascos, catalanes… Como ocurrió en tantos lugares, a partir de los 80 muchos forasteros ‘descubrieron’ Tarifa y se dieron cuenta de su enorme potencial. Algunos de ellos contribuyeron a cimentar la primera infraestructura enfocada al turismo, con establecimientos que enseguida fueron aceptados por propios y extraños, y que actualmente son imprescindibles.

Hoy no se entiende Tarifa sin algunos de esos locales creados por tarifeños “no nativos”, como ‘La Oca de Sergio‘, donde encontraremos todo lo que se puede esperar de un restaurante italiano: cocina con ingredientes 100 % italianos, deliciosas pizzas italianas y un dueño italiano simpático y muy amable; o ‘La Tribu’, otra pizzería, pero de ambiente surfero y con dueño nórdico; masas decentes a precios asequibles que todo tarifeño de menos de 40 años ha probado alguna vez.

Una italiana, Bruna, inauguró una pequeña coctelería llamada ‘El Taco’, con tanto éxito que actualmente ocupa un local mucho mayor donde podremos degustar unos mojitos más que dignos (eso sí, en temporada alta apretujados entre la gente). Un representante emblemático de los primeros bares creados para aquellos primeros hippies que acudían a Tarifa es el ‘TJ’, el bar de Matías, un alemán que todavía hoy sigue poniendo las copas.

Ambiente nocturno en el local ‘El Taco’.

La primera ciudad de la España musulmana

Si hablamos de historia, los tarifeños tienen mucho que contar. Porque cuando estás localizado en un punto extraordinario del globo, lo normal es que te pasen cosas extraordinarias, como que seas elegida en el año 710 por Tarif Abu Zara, comandante de la fuerza expedicionaria musulmana, para instalarse y preparar desde allí la invasión definitiva que tendría lugar al año siguiente desembarcando en Gibraltar. La ciudad debe su nombre a este militar que hizo de Tarifa la primera ciudad de la España musulmana. Aunque no la última; debido a su importancia estratégica (una vez más, la geografía) el Rey Sancho IV de Castilla ‘El Bravo’ puso especial empeño en reconquistar la que para entonces ya era toda una fortaleza, lo que consiguió en 1292 (dos siglos antes de la caída de Granada).

El castillo de Guzmán el Bueno cuenta la historia local.

El encargado de defender el codiciado enclave era Alonso Pérez de Guzmán, protagonista de una historia/leyenda según la cual, en un momento dado los sitiadores le exigieron rendir la ciudad a cambio de la vida de su hijo preso. La respuesta de Alonso fue lanzarles él mismo su puñal para que lo degollaran. Vamos, que no se rindió. Por este hecho, los tarifeños le pusieron el sobrenombre de Guzmán ‘el Bueno’ (a día de hoy se ignora qué sobrenombre le puso su hijo). Hoy se puede visitar el castillo de Guzmán para que nos expliquen todo esto con mucho más detalle.

A partir de ahí, la historia de la ciudad ha estado marcada por su valor estratégico en diferentes conflictos. Ha sido una fortaleza defendiéndose de musulmanes, ingleses o franceses, según por dónde soplara el viento de la guerra. En este sentido, un capítulo que merece mención, aparte es la defensa del sitio de Tarifa en 1812, una hazaña a la desesperada lograda por el general Francisco Copons al mando de tropas españolas y británicas frente al ejército franco-polaco de Napoleón, superior en número. Periódicamente se conmemora este hecho a través del grupo de recreación histórica local, con un resultado verdaderamente espectacular por el detalle y exactitud en los ropajes y la narrativa de los acontecimientos. Eso sí, todo con mucha pólvora.

Los chiringuitos no faltan en la ciudad donde disfrutar es una obligación.

La presencia militar en la zona ha sido constante hasta tiempos muy recientes. La base naval enclavada en el puerto y otros cuarteles de la zona proporcionaban a la ciudad lo que podríamos considerar como primeros prototipos de turistas: los reclutas que salían de permiso para comer, beber y ligar todo lo que podían o todo lo que les dejaban (la expresión tarifeña ‘más caliente que un quinto’ debió nacer en aquellos años).

Alegría de vivir

Hablemos de las calles donde toda esa historia ha tenido lugar. Los tarifeños se sienten cómodos en su espacio. Hay zonas para pasear y encontrarse con los vecinos, como la Alameda, jalonada de cafés y restaurantes –recomendamos los arroces y pescados de ‘La Pescadería‘ y la pasta de ‘La Trattoria‘–. Aquí tienen lugar acontecimientos tan importantes como las ceremonias de coronación de las reinas de las fiestas. El nuevo teatro completa el atractivo de la zona con una oferta variada, incluidas las actuaciones de la banda municipal, que de un tiempo a esta parte (desde que la dirige Pepe Muñoz) cada vez lo hace mejor.

La Alameda es una calle de encuentros para los tarifeños.

Para el tapeo, hay una calle donde la proximidad de los establecimientos nos permitirá pasar de una delicia a otra sin cansarnos demasiado. La calle de Guzmán el Bueno no en balde es conocida por algunos como ‘la calle de los comederos’ por establecimientos tan arraigados como ‘Los Melli’, siempre lleno; ‘El Pasillo‘, gastrobar donde Isabel y Juan ofrecen las tapas más originales a los mismos tarifeños que veinte años atrás les pedían sus montaítos; ‘El Burgato‘, tapeo de alto nivel con una carta de vinos muy cuidada, y no podemos dejar de pasar por ‘El Lola‘. La frescura de su estética flamenco-pop, la calidad y variedad de sus tapas y la simpatía de su equipo de camareros se resumen en tres palabras: alegría de vivir.

Todas las delicias del tapeo concentradas en una calle: Guzmán el Bueno.

Perderse paseando por Tarifa es una delicia, porque sabes que siempre vas a encontrarte con algo que merezca la pena. Dejarse llevar por las estrechas calles del centro para toparse con sus pequeñas plazas como la del Perulero (San Hiscio), subir a la plazuela del viento con sus impresionantes vistas del Estrecho, o descubrir barrios recónditos como el del Moral. En este oasis peatonal en pleno centro histórico, con sus patios y sus calles engalanadas con maceteros, encontramos propuestas para un turismo de calidad como los apartamentos ‘El Erizo‘, a partir de una casa histórica rehabilitada con evidente cariño.

Uno de los dormitorios de Apartamentos El Erizo.

El último bar de la Europa continental

Para terminar, propongo una lista muy corta, la de cinco establecimientos que todo tarifeño conoce y en mi opinión encierran todas las esencias de la ciudad, cada uno por un motivo diferente:

Tienda de la ‘Conservera de Tarifa’. “Conservar es lo nuestro” es su claim y define a la perfección su misión: mantener una industria artesanal que ha sido una fuente de riqueza y empleo en esta zona desde hace más de un siglo. Hoy en su fábrica se siguen elaborando las más deliciosas conservas de melva, caballa y atún con la labor imprescindible de las ‘estibadoras’, que limpian y colocan el pescado a mano, con la simple ayuda de un cuchillo. Entrar en su tienda y abastecerse con cualquiera de sus marcas es como almacenar momentos de sol y mar que podremos destapar en los días más fríos y oscuros, estemos donde estemos.

Pastelería ‘La Tarifeña’. Si entras a la ciudad por la puerta de Jerez, solo tienes que dejarte guiar por el aroma para encontrar la mejor pastelería de todo Tarifa (qué demonios, y probablemente de todo el Campo de Gibraltar). ¿Su secreto? Trabajar mucho durante tres generaciones apostando por la materia prima de la mejor calidad –almendra de Málaga, miel del campo de Bolonia, tolerancia cero a las grasas trans– para crear una gama de pastelería que abarca desde lo más tradicional que todo tarifeño conoce -tranvías, cajillas, pasteles árabes- hasta los postres más innovadores. En esta institución del sabor siempre hay nuevas y deliciosas sorpresas. El eslogan de esta casa, fundada en 1956, es toda una declaración de principios: “Elaborando pastelería artesana desde… hace 5 minutos”. Porque para ‘La Tarifeña’ el pastel más importante es siempre el último que sale del horno.

Tres generaciones apostando por materia prima de primera se nota en sus pasteles.

El Morilla‘. Otro caso en el que la situación estratégica marca la diferencia. Este bar y restaurante de los de toda la vida está situado en pleno centro, justo enfrente de la iglesia de San Mateo. ¿Cómo van vestidos los invitados de la boda de Fulanita? ¿Cuánta gente asiste al funeral de Menganito, que en paz descanse? ¿Qué manto llevará la Virgen de La Luz cuando la traigan a la iglesia? ‘El Morilla’ es el escaparate perfecto para responder a todas estas preguntas cómodamente sentado y degustando un café o cualquiera de sus platos tradicionales.

El Ombligo‘. También conocido como ‘lo de Juan Luis’. En la calle de San Francisco nos topamos con una institución del tapeo informal que desde 1968 nos deleita con los mismos platos de carnes ibéricas que servía Juan Luis Muñoz, ‘El sabio de Tarifa’, un personaje único y entrañable, que repartía cordialidad y sabiduría a todos los que tuvimos la suerte de conocerle y cuyo busto en bronce contempla ahora a sus paisanos con cierta sorna en la Alameda. Ahora es su nieta Elena quien rige este negocio con una carta basada en las carnes ibéricas: imprescindibles los pimientos rellenos, la hamburguesa Pompo (creada en honor de un cliente y amigo del local; uno sabe que es alguien en la vida cuando le ponen tu nombre a una hamburguesa) y un jamón de bellota impresionante de la sierra de Huelva. Y con unos precios muy de amigo.

La hamburguesa es un clásico de ‘El Ombligo’.

Y para despedirnos de Tarifa elegimos su último bar. El ‘Pesquero Tarifa Café’, al estar situado en el muelle del puerto de pescadores nos permite descubrir la ciudad desde otro punto de vista mientras disfrutamos de un pescado y marisco increíbles (frescura garantizada, no podía ser de otra manera). Y literalmente es el último bar de la Europa continental, el más meridional.

La ubicación del ‘Pesquero Tarifa Café’ permite acercarse a otra Tarifa.

* Fuente: Guía Repsol

 

La almadraba, un arte de pesca tradicional, fijo selectivo y sostenible

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La almadraba, un arte de pesca tradicional, fijo selectivo y sostenible

El arte de pesca de Almadraba se ha mantenido prácticamente igual desde hace  más de 3.000 años, y se  remonta a los fenicios; Su denominación procede del  árabe andalusí y significa “lugar donde se golpea y lucha”.

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Su concesión oficial data del siglo XII cuando el duque de Medina-Sidonia  recibió  la gracia del rey de gestionar las almadrabas del sur atlántico y del  Mediterráneo. Esta casa nobiliaria fue su propietaria hasta finales del  siglo XVIII, principios del XIX, momento en que pasaron a ser una gestión  empresarial.

Entre los años 1928 y 1970, se constituye el Consorcio Nacional Almadrabero, resultado de la unión de empresas almadraberas andaluzas, que construyó y gestionó poblados almadraberos en Sancti Petri, Tarifa y La Atunara, entre otros. En estos poblados vivía la población que trabajaba tanto en faenas de pesca como en actividades anexas, fundamentalmente en las fábricas de salazón y conservas de atún.

En la actualidad Cuatro son las Almadrabas que  conviven en la costa gaditana, ubicadas en  los puertos de Conil, Barbate, Zahara de los Atunes y Tarifa.

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La Almadraba podría definirse como la forma en que el hombre, desde tiempos inmemoriales, ha logrado interceptar a los grandes Pelágicos en su paso migratorio por el Estrecho de Gibraltar.

A día de hoy, la Almadraba sigue siendo un arte de pesca fijo y selectivo. Un ingenio del ser humano que, año tras año, trata de engañar al gran océano. Pero, lo cierto es que tras más de tres mil años de historia, sigue dependiendo de sus caprichos y avatares para garantizar su éxito y continuidad.

La campaña de pesca de cada temporada dependerá siempre de factores difíciles de controlar; desde las propias rutas migratorias de los peces y la presencia de Orcas, hasta las fases lunares, las mareas y corrientes del Estrecho de Gibraltar o la temperatura, salinidad y claridad de sus aguas.

Las Almadrabas se comienzan a calar o colocar unos dos meses antes  de empezar la temporada de pesca. Es un arte fijo de redes verticales que se sostienen en superficie con flotadores y cuya fijación se hace mediante miles de metros de cables de acero engrilletados a unas anclas.

Los almadraberos tras  largos meses de preparativos para calar las artes en  las aguas gaditanas, durante los meses de mayo y junio, afrontan la etapa más  espectacular y laboriosa de la campaña anual: la tradicional levantada de las redes.

El resultado es un espectáculo visual en el que este complejo y frágil arte de pesca de tradición trimilenaria y ejecución totalmente artesanal que  ha sabido, de manera sostenible,  adaptarse a las exigencias del mercado  actual.

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“La Levantá”  o levantada de las redes es un momento intenso y eléctrico.  Cada pocos días, y según la cota fijada para cada Almadraba, se procede a  sacar los Atunes, Melvas y otras especies, ya que si no,  los peces atrapados  en su laberinto perderían el sentido de su orientación migratoria.

En la superficie  les esperaban perfectamente dispuestas las cuatro embarcaciones y  las  redes, o raberas de fuera y de tierra, que conforman el copo, que no es sino  el cercado en el que quedan atrapados los peces. Asegurando que no se  produce ningún daño a las grandes poblaciones de cetáceos que habitan estas aguas, al tratarse de un arte completamente abierto.

Primero  los barcos  situados en el área inmediatamente anterior al copo, conocida como buche,  inician su labor, que consiste en conducir a los peces  hacia el cercado. Una vez cercados,  los barcos que delimitan el copo, denominados sacada, testa y raberas de fuera y tierra, cierran circulo acortando distancias. Empieza el  aleteo conjunto de los peces dando impresión de hacer hervir el agua. Poco a poco las redes se van izando, haciendo visibles a los enormes y majestuosos ejemplares, que saltan entre  las olas  con sus más de 200 kilos de peso de media. Los almadraberos parecen tener el cuerpo hecho a las olas,  al viento y al salitre. Cuando la proa es azotada por una ola que salpica  media cubierta, los almadraberos, en su mayoría ‘copejadores’, ni se inmutan… parecen pegados a cubierta.

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En La fase final de la levantá los pescadores echan el lazo a pequeños  grupos de ejemplares y los suben en grúa hasta las cubiertas de los barcos.

Y tras una lucha frenética, en la que buzos, pescadores, peces y la mar se unen en una furiosa actividad, todo termina y los hombres regresan a puerto a descargar a la lonja.

De las mareas, los vientos y la luna depende y seguirá dependiendo este arte ancestral de la Almadraba, como huella genética de las gentes de Andalucía,  manteniendo el respeto a las especies que recibimos desde el océano y  conservando las tradiciones con nuestra herencia de la pesca artesanal. Porque Tarifa tiene alma de almadraba y corazón marinero.

 

Bibliografía

ANTONIO ZAMBONINO

El País. Jesús A. Cañas

Tarifa Natura

Junta de Andalucía

El blog del Mar

 

Bienvenida a las aves del Estrecho

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Bienvenida a las aves del Estrecho

Cada año tiene lugar en el Estrecho de Gibraltar uno de los espectáculos más impresionantes que se pueden observar en la naturaleza, “La Migración de las Aves”. Entre los meses de febrero a mayo, miles de aves procedentes del continente africano, sienten la llamada de la reproducción y llegan a Europa en su migración prenupcial.

 

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Imagen: Golondrina común

La situación geográfica de Tarifa entre dos continentes y entre el Mediterráneo y el Atlántico, hacen de este enclave un punto estratégico para poder observar éste fenómeno de la naturaleza.

 

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Imagen: Abejaruco

Cigüeñas blancas,  negras, águilas culebreras, milanos negros, águilas calzadas, alimoches, buitres leonados, halcones abejeros y aguiluchos cenizos entre otros, llenan de color el cielo de Tarifa cada primavera.

Este espectáculo no se observa solo en aves grandes como las cigüeñas y rapaces, sino que además se puede ver en la llegada masiva de golondrinas, vencejos, aviones y como no, con la presencia de especies tan emblemáticas como los “gallitos de marzo” o abubillas, los abejarucos y el inconfundible cuco que se oye en cada rincón de la campiña tarifeña.

 

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Imagen: Alimoche

Además, Tarifa posee zonas de un elevado valor ornitológico que la hacen un lugar muy interesante para la observación de aves durante todo el año. Son numerosas las aves que se pueden observar en sus diferentes espacios naturales como el Paraje Natural de los Lances, el Parque Natural de los Alcornocales, el Parque Natural del Estrecho y la magnífica Laguna de la Janda.

 

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Imagen: Halcón Abejero

Por su riqueza ornitológica, paisajística, su exquisita gastronomía local y en definitiva por su exuberante naturaleza, Tarifa reúne todos los requisitos para ser uno de los mejores destinos del mundo para la observación de aves.

 

 

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