6 razones para visitar Tarifa en otoño

Tarifa

Todavía queda un mes para que llegue el invierno y, hasta entonces, en Tarifa estamos disfrutando de la que, para muchos es la mejor estación del año. La ciudad se ha vaciado del turismo estival y durante estos meses hay numerosos planes que realizar al aire libre por la zona para el disfrute de la gente local y de los visitantes. El escritor Scott Fitzgerald decía que “la vida comienza de nuevo cuando llega el otoño”, y es cierto que esa es la sensación que uno tiene en el Campo de Gibraltar durante esta época del año. Hoy en Conservera, como buenos conocedores de la zona, te damos seis razones para visitar Tarifa en otoño.

Pasear por playas vacías

playa Tarifa

Si algo bueno tiene este período del año, es que la inmensidad de las playas gaditanas te espera en su forma más natural y auténtica: sin gente. Tal vez sean pocos los que se atrevan a bañarse en sus aguas, pero un largo y sosegado paseo por la arena contemplando el mar, merece mucho la pena. Si no quieres salir de la ciudad, siempre puedes visitar Playa Chica, la última playa bañada por el Mediterráneo y la más indicada para cuando se quiere escapar del azote del viento. Dentro del Parque Natural del Estrecho, encontramos la Playa de los Lances y sus diez kilómetros de arena dorada casi virgen, o la de Bolonia, famosa por su gigante duna, declarada Monumento Natural. Desde la Playa de Valdevaqueros, donde rara vez faltan los colores de las cometas en su cielo, podrás incluso practicar algo de senderismo después de tu paso por la costa y subir hasta el Cerro de Bartolo, o Cerro de San Bartolomé, donde podrás contemplar de cerca el vuelo de águilas calzadas y buitres leonados, y de lejos, las impresionantes vistas de las sierras de la zona, las vastas playas y la costa africana desde Tánger hasta Ceuta, con el imponente monte Jebel Musa en el medio.

Practicar senderismo por los alrededores de Tarifa en otoño

Tarifa senderismo playa

Si te apetece profundizar más en la práctica del senderismo durante esta época del año, tenemos buenas noticias: nada menos que el 60% del suelo municipal de Tarifa se encuentra oficialmente protegido y está incluido en una Reserva Intercontinental de la Biosfera. Por el clima agradable y los colores del otoño, nos encontramos en un momento perfecto para pasear por cualquiera de los más de setenta senderos señalizados de los que ya te hablábamos en nuestra guía sobre las mejores rutas de senderismo del Campo de Gibraltar. Todas ellas, rutas pintorescas e ideales para conocer Tarifa en otoño, como la imprescindible visita al Parque Natural de los Alcornocales, el paseo lúgubre entre los helechos y quejigos del Bosque de los Llanos del Juncal (no puede haber estampa más otoñal que esta), la excursión a la Garganta del Capitán o el sendero Algarbes-Betijuelo que ha sido calificado este año como el sendero que guarda más secretos de la provincia de Cádiz.

Realizar visitas culturales

La ciudad de Tarifa bien merece unos cuantos paseos por sus calles que, más allá del verano, también conservan ese encanto en el que se mezcla la tradición con un espíritu bohemio. El casco histórico es un laberíntico tesoro de callejuelas blancas, puertas azules, patios y balcones donde la Puerta de Jerez recibe al visitante a la entrada del recinto amurallado como una de las imágenes más icónicas de la localidad, pero no la única. La Iglesia de San Mateo, el puerto, el Castillo de Guzmán El Bueno o las Murallas de Tarifa, declaradas en 2003 Bien de Interés Turístico Cultural, son otros de los puntos clave que no hay que perderse cuando se visita Tarifa en otoño o en cualquier otra época del año.

Conocer el arte rupreste de la zona

Dentro del arte rupestre español, Tarifa es un punto señalado con más de medio centenar de cuevas y abrigos que albergan muestras de todas las épocas prehistóricas. Las más antiguas son los grabados rojos de caballos de la Cueva del Moro, que con una edad de 20.000 años –todavía más antiguas que las pinturas de bisontes de la famosa Cueva de Altamira–, representan el santuario paleolítico más meridional del continente europeo.

Visitar Baelo Claudia

El Conjunto arqueológico de Baelo Claudia, muy cerca de la Playa de Bolonia, es una de las visitas preferidas de los turistas y un plan ideal para realizar en Tarifa en otoño, lejos del calor que siempre acompaña al verano. En las ruinas de esta antigua ciudad romana en perfecto estado de conservación, se localizan elementos que además de ser representativos de la época, ayudan a comprender la cultura de la zona, su relación con el mar y con la conservación del pescado, ya que Baelo Claudia llegó a ser una importante industria de salazones donde se elaboraba la codiciada salsa romana garum.

Disfrutar de la gastronomía

Conservateca

Y lo mejor de todo: poder hacerlo al fresco y sin colas. Tarifa no solo es una ciudad con una importante cultura gastronómica y una larga tradición pesquera y conservera, también es una ciudad de moda, lo que hace que en verano podamos encontrarnos con largas filas de turistas a las puertas de sus restaurantes. Ahora, en otoño, las aglomeraciones han desaparecido, pero bares y tascas emblemáticas como El Ancla o El Burgato, siguen siendo los mismos. Y es que una de las cosas que más define a la localidad es que en Tarifa se come de maravilla: la materia prima es excelente y la forma en la que se trabaja, también. Por eso, a tu paso por Tarifa no puedes dejar de pasarte por La Conservateca, la tienda tradicional de Conservera, donde podrás llevarte a casa deliciosos souvenirs gastronómicos de los que disfrutar durante todo el año, como la caballa, la melva de Andalucía o el pata negra del mar: el Atún Rojo Salvaje del Estrecho.

 

Caballa de Andalucía La Tarifeña: calidad artesanal en una edición más flamenca

caballa de Andalucía La Tarifeña nueva etiqueta

La primera en lucir un nuevo etiquetado en color plata (y combinado con verde, en su versión más flamenca y andaluza), fue la melva canutera. Ahora le toca el turno a los tarros de cristal de filetes de caballa de Andalucía de La Tarifeña, que vestirán una etiqueta en el rojo que siempre acompaña en nuestra marca a la emblemática caballa de Tarifa, combinado con un fondo plateado para resaltar el carácter premium y gourmet de la conserva.

caballa de Andalucía La Tarifeña nueva etiqueta

La nueva etiqueta es un homenaje a los inicios de La Tarifeña, a cuando la fábrica abrió sus puertas en 1910 y que después de más de un siglo de trayectoria, ha acabado por convertirse en un emblema de la gastronomía andaluza y en la marca de conservas artesanales de pescado más antigua de la provincia de Cádiz. Con la apuesta por sustituir el blanco inicial por un tono plateado, se ha buscado, además, otorgarle a la conserva una imagen premium acorde con su excelente calidad y esencia delicatesen.

 

La elección del tarro de cristal es también una declaración de calidad y artesanía de la marca: de un primer vistazo se puede apreciar la estiba impecable en lomos perfectos llevaba a cabo a mano, pieza por pieza, por nuestras estibadoras. Es en ese mimo y cuidado en su elaboración, junto con la calidad de la materia prima, donde reside la mayor virtud de esta conserva que es ya uno de los grandes emblemas de la marca. La caballa es, además, uno de los pescados insignia de Andalucía y la conserva con la que en La Tarifeña comenzamos nuestra andadura. Es también un pescado azul lleno de propiedades y beneficios para la salud, perteneciente a la familia de los escómbridos y que ha sido muy apreciado en nuestras costas desde la época romana por su delicada textura y exquisito sabor.

Algunos se preguntan cuál es el secreto de nuestra caballa en conserva para ser un producto tan popular dentro de la cocina andaluza. Es sencillo: trabajar siempre con la mejor materia prima y hacerlo de una forma 100% manual. Las piezas de caballa llegan a fábrica frescas desde el litoral andaluz, con la excelente calidad que esto les confiere. Ya en sala, el proceso de estiba y pelado se realiza de la misma manera que se hacía cuando en La Tarifeña comenzamos nuestra andadura, en un proceso libre de químicos y con un total respeto por la tradición artesanal y la receta centenaria con la que nació la firma y que nos ha diferenciado de otras conserveras.

Con esta nueva imagen de la Caballa de Andalucía de La Tarifeña, la que es una de nuestras conservas estrella pasa a brillar todavía más y a lucir el carácter superior que define su esencia, al mismo tiempo que supone un regreso a sus orígenes y un homenaje a su historia y tradición. Si quieres llenar tu despensa con los nuevos tarros de filetes de Caballa de Andalucía en aceite de oliva de La Tarifeña, recuerda que puedes encontrarlos en nuestra tienda online o en La Conservateca, en la Carretera Cádiz-Málaga, 11, en Tarifa.

Mini Arepas con falso ceviche de troncos de Atún La Tarifeña

receta de arepas con troncos de atún La Tarfeña

Las arepas y el ceviche son dos de las incorporaciones más populares de la cocina latinoamericana a nuestra gastronomía. Están presentes en las cartas de los mejores restaurantes y tenemos una buena noticia: también tú puedes preparar un plato que los combine de forma rapidísima y con un resultado sorprendente. Sigue esta receta elaborada por Cookpad, verás qué buen entrante. ¡Allá vamos!

Comensales: 8 raciones.

Tiempo: 40 min.

Ingredientes para las arepas:

  • 250 gramos de harina de maíz precocida.
  • 300 ml de agua tibia.
  • 1 cucharadita de sal.

Ingredientes para el falso de ceviche:

 Preparación de las mini arepas con falso ceviche de atún:

 Sigue los pasos aquí.

Historia de conservas y conserveras en El Estrecho de Gibraltar

historia de la conserva

Hay un gran salto en el tiempo entre el garum de Baelo Claudia y la melva Andalucía de Conservera de Tarifa. Pero tienen un importante nexo en común, y ese nexo es la tierra. La tierra, o las aguas, las que bañan el litoral gaditano que se cruzan en El Estrecho, entre África y Europa y que unen el Atlántico con el Mediterráneo. Siempre decimos que la trayectoria de Conservera es centenaria, que se remonta nada menos que a 1910. Pero, tal vez, siendo honestos, debamos mirar todavía más atrás en el tiempo para contemplar siglos y siglos de tradición conservera en la zona. Hoy queremos hablaros de nuestra historia, que es también la historia de todas las fábricas que han nutrido Tarifa, que han bebido de una cultura de elaboración artesanal de la conserva y venerado la calidad del pescado de nuestras costas. Hoy hablamos de la historia de las conservas en el Estrecho de Gibraltar.

La importancia de la historia de las conservas en El Estrecho

La pesca y la explotación de los recursos del mar han sido la principal fuente de alimentación de nuestra tierra desde la Antigüedad y uno de los principales motores económicos de los pueblos costeros. Las factorías de conservas de la zona se establecían de acuerdo con la ruta migratoria de los atunes, que se dirigían durante los meses de mayo y junio desde las frías aguas atlánticas hasta el cálido Mediterráneo para desovar. El Estrecho resultaba un punto clave y estratégico para su captura, de ahí que a día de hoy la Bahía de Cádiz sea una fuente rica de información de la que beben investigadores y arqueólogos para trazar el esquema de las fases de la actividad pesquera de antes, desde los métodos de captura de los peces hasta su comercialización, pasando por su transformación y conservación.

El sur de Hispania, durante el Imperio Romano, era el principal productor de salazones y salsas de pescado, como la famosísima garum. Sin embargo, el origen de la tradición de la salmuera en la región gaditana se remonta todavía más atrás, hasta la época en la que los fenicios pasaron a convertir la pesca de mera actividad de subsistencia en un recurso básico estratégico que acabaría desembocando en su industrialización en el siglo V a.C.

Orígenes de las conservas en la época Fenicio-Púnica

Aunque hasta ahora apenas se dispone de documentación sobre los salazones prerromanos que se ubicaron en el entorno de las Columnas de Hércules, se sabe que existieron chancas y alfarerías próximas a los asentamientos urbanos dedicadas al negocio conservero, como el cerro del Prado, en la bahía de Algeciras y anterior a Carteia, que representa un importante yacimiento fenicio para el conocimiento de las pesquerías del momento. 

Durante la época fenicia-púnica en la zona, se dio el paso del autoconsumo y autoabastecimiento de la pesca a una explotación con fines comerciales y se abandonó la pesca no selectiva en pro de una explotación concreta. Los investigadores hablan del Círculo del Estrecho o de la Liga de Gadir, como la suma estratégica de fuerzas y alianzas de la zona por el desarrollo pesquero y las técnicas de conservación del pescado, algo que favoreció además el comercio regional y a larga distancia. De esa época se conservan, además, amuletos, anillos y monedas con iconografía de peces, que dejan patente la veneración de los fenicios por el mar, así como el impulso de otras actividades que vieron potenciado su desarrollo, como la extracción de sal, la construcción naval, la confección de redes y cordelería o la producción cerámica. Todo ello contribuyó a la creación de rasgos identitarios comunes en la zona que, de algún modo, han perdurado a lo largo de la historia y que definen gran parte de nuestra cultura y de la historia de las conservas.

Saladeros romanos de Baelo Claudia

El paso de los fenicios y sus aportaciones tecnológicas sentaron las bases de lo que acabaría significando Baelo Claudia que, aunque fundada en el siglo II a.C. fue durante el Imperio Romano cuando vivió su época de máximo esplendor, cuando acuñaban su propia moneda y contaban con gobernantes electos. Cerca de Tarifa y de Gadir, nombre latino de Cádiz, el asentamiento de Baelo Claudia se erigió como una importante industria de productos del mar, con sus famosos salazones de pescado donde se elaboraba el codiciadísimo garum, una salsa a base de intestinos, gargantes, fauces y otros despojos de pescados azules. La técnica de salazón del pescado y otras de preservación como el secado o el ahumado, permitieron la conservación del producto durante largos períodos y convirtieron a la región en un importantísimo centro de comercio y distribución.

El uso de redes para la pesca, estampa habitual todavía hoy de la costa gaditana, también fue herencia de los fenicios, una técnica que más tarde los romanos consolidaron con el extendido uso de la almadraba. De ella habla Opiano en el siglo II d.C. en su obra Halieutica, o De la Pesca: «[…] se despliegan todas las redes a modo de ciudad entre las olas, pues la red tiene sus porteros y en su interior puertas y más recónditos recintos. Rápidamente los atunes avanzan en filas, como falanges de hombres que marchan por tribus, unos más jóvenes, otros más viejos, otros de mediana edad, y se derraman dentro de las redes, todo el tiempo que ellos desean y la cantidad que admita la capacidad de la red. Y rica y excelente es la pesca».

Conservera y su herencia milenaria

historia Conservera de Tarifa

Conservera de Tarifa es fruto de la trayectoria de las hasta 11 fábricas de conservas que llegaron a convivir en la ciudad de Tarifa a comienzos del siglo XX. La más antigua, La Tarifeña, nació en 1910 y perdura hoy como la firma más longeva de conservas artesanales de pescado de la provincia de Cádiz. Nosotros hemos recogido el testigo de la fusión de muchas de esas factorías y hemos querido mantener los estándares de calidad del trabajo manual y tradicional de la zona.

La pesca, el procesado, el consumo del atún y de otros escómbridos, y su comercialización dentro y fuera de la región, son señas de identidad del Estrecho de Gibraltar que perduran en nuestros días desde mucho tiempo atrás. Por eso, en Conservera, sabemos que lo que conservamos no solo es el pescado, sino también una larga tradición y cultura que define a nuestra tierra, nuestras aguas y nuestras gentes.

 

La Tarifeña lanza la versión más andaluza de su Melva de Andalucía Canutera

La Melva de Andalucía Canutera de La Tarifeña cambia de etiquetado y la marca pasa a apostar por una conserva en tarro de cristal que deja a la vista la calidad del producto y la impecable estiba del pescado. En el nuevo diseño, la etiqueta homenajea a los comienzos de La Tarifeña y recupera la imagen de sus inicios pero en una versión todavía más flamenca.

melva canutera

La melva canutera es uno de los grandes tesoros de la costa gaditana y uno de los sabores más propios de la cocina andaluza. Su color blanquecino, su textura compacta y ese aroma y gusto suyo tan característico y diferente al del resto de los túnidos, hacen de la melva canutera un producto excepcional. Además, es un pescado muy limitado y de temporada, ya que se captura solo desde septiembre hasta finales de noviembre, lo que lo convierte en un producto exclusivo y muy valorado.

En las instalaciones de Conservera de Tarifa, la melva canutera se trabaja en un proceso 100% manual y libre de químicos, según una tradición y receta ya centenarias que han convertido a La Tarifeña en la marca de conservas de pescado artesanal más antigua de la provincia de Cádiz. Con este nuevo etiquetado de la Melva de Andalucía Canutera, se busca un retorno a los orígenes de la firma recuperando el valor simbólico de la etiqueta inicial en su versión más flamenca, vistiendo los colores de la bandera andaluza, pero con un ligero cambio: sustituyendo el blanco por el mismo tono plata que luce la piel de los túnidos.

La otra nota que le da un carácter distintivo a la nueva Melva de Andalucía Canutera es el proceso de elaboración, inspirado en el de los inicios de la marca y completamente artesanal, un proceso en el que se trabaja sobre piezas de pescado fresco de primerísima calidad que llegan a fábrica en temporada y sobre los que se realiza una estiba impecable, solo con lomos perfectos e idénticos, que hacen de esta conserva un producto gourmet todavía más exclusivo y tradicional.

El nuevo formato de Melva de Andalucía Canutera de La Tarifeña se puede encontrar en supermercados Carrefour de Andalucía, en La Conservateca (en la Carretera Cádiz-Málaga, 11, en Tarifa) y, en la web de Conservera de Tarifa. Con este cambio, Conservera de Tarifa continúa su homenaje a la tradición gastronómica andaluza, al recuerdo y los orígenes, y al mejor sabor en conserva de siempre.

estibadoras

Qué ver en Tarifa este verano

Tarifa Cadiz

Uno de los lemas de Tarifa es el de “pura vida”. Y esa es la sensación que cada año, miles de visitantes se llevan después de pasar sus vacaciones en la zona. Y es que Tarifa tiene un algo especial que la convierte en un enclave mágico, un ritmo que invita a la desconexión, al disfrute y a querer volver verano tras verano. Cuenta con poco más de 18.000 habitantes, pero los que llevan un trocito de Tarifa en su corazón durante todo el año, son muchos más.

 

Hoy te contamos los mejores planes que puedes hacer en Tarifa, qué visitar, dónde comprar y algunas curiosidades de la ciudad.

Curiosidades de Tarifa

Tanto si eres un asiduo de Tarifa como si este verano es la primera vez que la visitas, seguro que no conoces muchas de las curiosidades que la convierten en un lugar tan especial.

Es el punto más meridional de Europa.

En Tarifa se unen aguas y continentes: a un lado se encuentra el mar Mediterráneo y al otro, el océano Atlántico. En los días despejados, se alcanza incluso a ver la costa africana, sobre todo desde algunos puntos clave como el Castillo de Guzmán El Bueno, la isla de las Palomas o la Torre de Miramar.

Es un enclave privilegiado para el avistamiento de cetáceos.

En el Estrecho, ese tramo de 13 kilómetros de agua que separa Europa y África, se llegan a avistar hasta siete tipos de cetáceos, entre los que se encuentran ballenas, cachalotes y delfines.

Famosa por sus vientos.

También es un punto de encuentro de vientos que definen los ritmos de la ciudad y de sus gentes. Cuando sopla el poniente, las playas se llenan de bañistas y la arena, fina y dorada, de toallas y sombrillas. Sin embargo, cuando el levante es el protagonista, son los amantes del kitesurf los que predominan dentro del agua. 

Es la ciudad con mayor arte rupestre del mundo.

Nada menos que 66 cuevas en todo el municipio, entre las que destaca la Cueva del Moro y que, con 20.000 años de antigüedad, es el santuario paleolítico más meridional del continente europeo.

Un 60% de su extensión es territorio protegido.

Esa paz y simbiosis con la naturaleza se sienten en cada de una sus playas, pero también en el interior, en el Parque Natural de los Alcornocales o en cualquiera de las rutas de senderismo que se encuentran en la zona.

Millones de aves cruzan al año por Tarifa.

El Estrecho de Gibraltar es un punto estratégico de la ruta migratoria de más de 400.000 aves planeadoras y de millones de aves de pequeño tamaño. En total, más de 750.000 tipos de ave que cada año atraen a aficionados y expertos de la ornitología.

Es una ciudad llena de historia y con gran mezcla de culturas.

La ciudad se fundó en época romana en el siglo I d.C., aunque cuenta con restos del paso de fenicios, griegos y cartagineses. Su nombre proviene de Tarif Ibn Malluk, jefe berberisco presente en la batalla de La Janda, donde se derrotó a Don Rodrigo y momento en el que empezó la dominación musulmana en España.

Baelo Claudia: gran industria de los salazones de pescado.

Cerca de Tarifa se encuentran las ruinas de la gran ciudad de Baelo Claudia, fundada por los fenicios en el siglo II a.C. Sin embargo, fue durante la época romana cuando vivió su momento de mayor esplendor: acuñaban su propia moneda, la ciudad contaba con gobernantes electos y se convirtió en una importante industria de productos del mar con sus salazones de pescado donde elaboraban el codiciadísimo garum, una salsa a base de intestinos, gargantes, fauces y otros despojos de pescados azules. Se cree que Baelo Claudia fue destruida por terremotos y tsunamis, pero todavía hoy se conservan importantes restos que la convierten en uno de los yacimientos romanos más interesantes del sur de España.

Los mejores planes que puedes hacer en Tarifa

La costa gaditana es famosa por sus playas kilométricas, poco masificadas pero llenas de ambiente. Tarifa es eso y mucho más y hay una larga lista de cosas que hacer en Tarifa para unas vacaciones perfectas.

Pasear por la ciudad.

Tarifa es un pequeño laberinto de callejuelas blancas, puertas azules, balcones y patios. La Puerta de Jerez es la entrada al recinto amurallado y uno de los iconos más reconocibles del casco histórico. La calle de la Señora de la Luz, patrona de Tarifa, vertebra la ciudad en dos y desemboca en la principal vía Sancho IV, conocida por los tarifeños como La Calzada. Casas de azulejos de colores nos conducen hasta la iglesia de San Mateo, construida sobre los restos de una antigua mezquita. Si seguimos callejeando encontraremos el puerto y el Castillo de Guzmán El Bueno. Las murallas de Tarifa son otro de los puntos más visitados de la ciudad y fueron declaradas en 2003 Bien de Interés Turístico Cultural.

Pasar un día en la playa.

Tarifa es uno de los lugares preferidos de los verdaderos amantes de las vacaciones de playa y en la zona, podemos encontrarlas de todo tipo. Playa Chica, dentro de la ciudad, es la última bañada por el Mediterráneo y perfecta para cuando queremos huir del azote del viento. Ya en el Atlántico, la Playa de los Lances, cuenta con diez kilómetros de arena dorada casi virgen. La Playa de Valdevaqueros, meca del kitesurf, es inconfundible por su ambiente chill y por los colores de las cometas que surcan su cielo. Y si buscamos un entorno salvaje y paradisíaco, no podemos dejar de visitar la Playa de Bolonia, uno de los mejores arenales del país y situada a los pies de una imponente duna.

Visitar Baelo Claudia.

Muy cerca de la Playa de Bolonia, se encuentra la imprescindible Baelo Claudia, que no podemos dejar de visitar por el buen estado de sus ruinas y para comprender gran parte de la cultura de la zona y su relación con el mar y la conservación del pescado.

Disfrutar de la gastronomía de la zona

Una de las cosas que más define a Cádiz es su increíble gastronomía. Y es una realidad que en Tarifa se come muy bien. Podemos encontrar desde mercados repletos de pescado fresco hasta cafés con encanto, bares, tascas y restaurantes que no nos podemos perder como El Ancla o El Burgato. En tu paso por Tarifa, no te olvides de probar delicias de la zona como las huevas de caballa, la melva de Andalucía o el pata negra del mar: el Atún Rojo Salvaje del Estrecho.

Ir de compras.

En las serpenteantes callejuelas de Tarifa conviven locales tradicionales con boutiques chics, tiendas hippies y espacios de arte. Pero si lo que queremos es llevarnos pura esencia tarifeña, nada como pasar por La Conservateca, en la Carretera Cádiz-Málaga, 11, al lado de las instalaciones de Conservera de Tarifa. En nuestra tienda tradicional podrás encontrar souvenirs gastronómicos para disfrutar del sabor de Tarifa durante todo el año.

Tarifa y el viento

Tarifa y el viento

Si hay un lugar famoso en España por su viento, esa es Tarifa. La situación geográfica de Cádiz favorece un régimen de vientos muy especial que hace que la zona esté expuesta al azote del aire más bravo, el levante, durante una media de 165 días al año. El levante, y su inseparable compañero, el poniente, modelan también la orografía de las playas gaditanas e incluso en ocasiones llegan a desplazar la inmensa duna de Bolonia. En Conservera hemos querido dedicar un espacio en nuestro blog a ese habitante siempre presente en las blancas calles tarifeñas. Porque, ¿qué sería de Tarifa sin sus vientos?

Historia y mitología del viento

Empezamos hablando de la naturaleza del viento y de sus tipos. Los vientos se nombran y diferencian según la dirección desde la que soplan. La rosa de los vientos, un círculo dividido en secciones, indica la dirección o rumbo del aire, y aunque la división más conocida es la de norte, sur, este y oeste, este símbolo señala hasta 32 rumbos y vientos posibles.

La mitología griega atribuía los cambios del clima a la actividad divina y al antojo de sus dioses. El viento se asoció con los cuatro dioses Anemoi, cada uno de ellos unido a un rumbo del viento y una estación del año diferente. Así, Bóreas era el dios del viento del norte, frío e invernal, Céfiro el del oeste, suave y portador de la primavera, Notus, llegaba del sur, cálido y seco junto con el verano, y Eurus se vinculaba con las tormentas de viento más agitadas.

viento Tarifa

La energía eólica en Cádiz

Pero más allá de la mitología, conocer los secretos del viento ha supuesto una herramienta fundamental para el hombre y para el funcionamiento de las sociedades. Hasta la llegada de los barcos de vapor, en el siglo XIX, era clave para los desplazamientos de personas y bienes en altamar y para los grandes veleros que combatían en las guerras. También servía para moler grano o extraer agua, aunque en la actualidad, eso viejos molinos han sido sustituidos en su gran mayoría por aerogeneradores. Así es como el viento se ha convertido en una de las mayores fuentes de energía renovable. En Tarifa, precisamente, se encuentra el parque eólico El Cabrito, el más antiguo de la provincia de Cádiz, que genera una media anual de 112 gigavatios hora de energía limpia. Esto representa un suministro de energía renovable equivalente al consumo de cerca de 30.000 hogares y evita la emisión a la atmósfera de 107.000 toneladas de CO2 en centrales de carbón. Pero el viento no solo es una fuente de energía para la zona, también lo es para el turismo.

El secreto del viento en Tarifa

¿Qué convierte a Tarifa en una de las grandes mecas del viento? El Mediterráneo se transforma en océano desde el Parque Natural del Estrecho hasta la playa Dos Mares. Al fondo, África casi parece poderse tocar con los dedos. Y entre las dos tierras, un pasillo de agua acoge barcos, ventoleras, aves migratorias y avistamientos de cetáceos.

Dicen que en Tarifa la vida cambia según el viento. Y es cierto. El de Levante es intenso y produce vientos medios sostenidos de 50 kilómetros por hora y rachas que pueden incluso superar los 110 km/h. Esto ocurre por el denominado efecto venturi, que se produce cuando para atravesar el embudo del Estrecho, el viento de levante aumenta su velocidad. Las grandes levanteras soplan entre los meses de mayo y junio y pueden llegar a durar entre siete y diez días consecutivos. Es entonces cuando los paseos y playas quedan desiertas, castigadas por ese aire bravo que levanta arena, olas, toallas y sombrillas a su paso. El viento de poniente, sin embargo, llega desde el oeste, desde donde el Sol se pone, y deja la mar tan calma que arruina los días de todos aquellos que se han acercado hasta las playas de Tarifa para practicar windsurf o kitesurf.

viento Tarifa

Qué hacer en Tarifa cuando sopla El Levante

El viento, aunque casi siempre incómodo y denostado en otros destinos de playa, ha esculpido Tarifa y le ha otorgado esa naturaleza surfera suya tan característica. Eso sí, visitar la zona en verano puede ser como echar una moneda al aire y, si lo que el viajero busca son días de arena y sombrilla y se topa con el Levante, probablemente tendrá que cambiar de planes y preguntarse qué hacer en Tarifa cuando sopla el viento. 

Ante una gran levantera, se pueden visitar los monumentos más emblemáticos de la localidad, declarada Bien de Interés Turístico Nacional en 2003, y conocer así el Castillo de Guzmán El Bueno, la Puerta de Jerez y la Iglesia de San Mateo. O perderse por sus serpenteantes calles blancas llenas de comercios, bares y restaurantes. O visitar La Conservateca, la tienda tradicional de Conservera, en la Carretera Cádiz-Málaga, 11, donde el visitante encontrará un gran surtido de productos gourmet elaborados cada día de forma artesanal por nuestras estibadoras, y llevarse así a casa un pequeño pedazo de Tarifa.

Conservateca Tarifa

Imagen de portada: cedida por @marcomoraphotography

Descubre las ventajas de las técnicas artesanales en la pesca del Atún Rojo

pesca sostenible atún rojo Salvaje del Estrecho

Estamos en plena temporada de pesca del atún rojo. Es precisamente ahora, en mayo, cuando el llamado pata negra del mar, atraviesa las Columnas de Hércules para reproducirse en las cálidas aguas del Mediterráneo que lo vio nacer. Dicen que los atunes son peces sin fronteras y unos magníficos viajeros. Y así es: son una de las especies marinas más rápidas del océano y tienen un sentido de la orientación que todavía hoy fascina a quienes lo estudian. Durante su tránsito migratorio, los atunes aprovechan las corrientes del Estrecho de Gibraltar para ahorrar energía. Es entonces cuando se lleva a cabo su pesca, y de la técnica que se utilice para su captura y para su sacrificio dependen en gran medida la calidad, el color y el sabor del atún.

La importancia de las técnicas artesanales de pesca

atun rojo

El atún rojo forma parte de la cultura, de la gastronomía y del tejido laboral histórico de Tarifa. No solo hablamos de la faena de la pesca, también de actividades anexas como su conserva y las salazones, ya famosas en el Golfo de Cádiz en el siglo V a.C. El atún también levanta pasiones entre nutricionistas y chefs de todo el mundo, tanto por sus posibilidades culinarias como por ser una importante fuente de omega 3, vitaminas, minerales y proteínas. Pero, ¿cómo acertar con la calidad del atún rojo? Existen varios aspectos a tener en cuenta; uno de los esenciales es el método de pesca utilizado para su captura.

Aunque todavía son poco conocidas y practicadas en España, existen técnicas de pesca artesanales y sostenibles que determinan la calidad del atún. Hablamos del green stick y del ike jime, originarios de Japón, donde el atún rojo, ahí conocido como maguro, es un pilar fundamental de su cultura gastronómica. Sin embargo, y a pesar de que son las técnicas más valoradas en la pesca del atún rojo, la almadraba es todavía el método predominante en nuestras costas. Veamos qué las diferencia.

¿Qué es exactamente la almadraba?

  • De dónde viene. La tradición de la almadraba en Andalucía ha conocido épocas de gran auge, sobre todo durante el dominio romano. Mucho tiempo después, y tras un período de decadencia en los años 70 del último siglo, volvió a resurgir para convertirse en la que hoy es la técnica de pesca de atún rojo más practicada de la zona.
  • En qué consiste. La estructura de la almadraba de buche, la que se usa en nuestras costas en la actualidad, consta de unas raberas (redes caladas verticalmente hasta el fondo) que cumplen la función de dirigir a los atunes hacia el cuadro, estructura rectangular compuesta por redes caladas desde el cual se agrupan los atunes para su extracción. Tanto las raberas como el cuadro actúan como una muralla que impide el paso de los atunes y, al cambiar estos de dirección, acaban en el copo, desde donde se produce la izada hasta la superficie, práctica conocida como la levantá. Una actividad reciente en las almadrabas es el mantenimiento y engorde de los atunes capturados en piscinas anexas al copo. De esta forma, aumentan su cantidad de peso y grasa y se mejora su comercialización.

El Green Stick: una técnica de pesca artesanal y sostenible

green stick atun rojo
  • Qué es el green stickEl green stick es una técnica japonesa sostenible y milenaria inspirada en la pesca con cometa que se llevaba a cabo hace años en Indonesia. Esta se basaba en elevar la línea para que el pescado no detectara su hendidura en el agua, color o estela, y colgar un cebo del aire, a cierta distancia del barco, para darle la apariencia de un ser vivo real que huye dando brincos. La práctica del green stick es similar, pero en vez de una cometa se utiliza un mástil largo y lo suficientemente alto para elevar la línea y los señuelos hasta 15 metros sobre el nivel del mar y así poder pescar a distancias de 200-300 metros de la popa. En sus orígenes, en Japón, se usaban grandes y gruesos palos de bambú, de los que recibe su nombre, green (verde) stick (palo). En la actualidad, estos se han sustituido por mástiles de fibra de vidrio o de carbono, de gran elasticidad y robustez, y que son capaces de doblarse hasta límites insospechados y de soportar los fuertes golpes de las picaduras que producen los atunes.
  • Señuelos artificiales. Para atraer a los atunes hasta los señuelos artificiales, el green stick necesita hacer uso de un excitador, uno de los elementos que hacen de esta técnica un método tan especial. El excitador cumple funciones similares a los famosos “pajaritos” que se montan en cadena y que se utilizan para llamar la atención de los pelágicos con sus estridencias sobre la superficie del agua. Se trata de un excitador con un peso y medidas excepcionales, que ejerce una gran presión y tensión contra el agua y el oleaje formando turbulencias, ruido y una enorme mancha de espuma que puede verse a largas distancias y profundidades. Así, se consigue atraer a los grandes túnidos hasta los señuelos.

El método del Ike Jime: el más selectivo y que mejora la calidad del pescado

  • El yake o síndrome de la carne quemada. Durante su captura, los túnidos se encuentran en una situación estresante y su organismo responde con estímulos nerviosos, conocidos como anoxia, que producen una secreción de ácido láctico que se extiende por sus músculos. Esto le da a la carne un aspecto hervido y de tonos marrones, y provoca la caída del PH, lo que acelera su proceso de degradación. A este fenómeno se le conoce como síndrome de la carne quemada o yake, en japonés, y afecta de forma sustancial a la calidad y sabor final de la pieza, y produce una importante bajada en su precio.
  • Cómo se lleva a cabo el ike jime. Para evitar que empeore la calidad del atún, los japoneses inventaron una técnica de captura conocida como ike jime, que no solo elimina la secreción de lactato y mejora el sabor, color y textura, sino que también es un método de sacrificio rápido que reduce el sufrimiento del pez. La técnica consiste en atravesar el córtex cerebral del pescado para evitar la anoxia y la expansión del ácido láctico por los músculos. Después, se introduce un alambre por la médula espinal, desde la cola hasta la cabeza, para cortar cualquier reflejo nervioso. El pescado muere de una manera rápida y relajada, se desangra y conserva mejor su sabor y textura natural.
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Ventajas del Green Stick y del Ike Jime en la pesca del Atún Rojo

El green stick y el ike jime son técnicas valoradas tanto por corrientes ecológicas por su respeto al medioambiente como por los grandes amantes del atún rojo, gracias a la sustancial mejora de la calidad del pescado.

  • El green stick es sostenible y respetuoso con el medio. El green stick evita la sobreexplotación de los recursos marinos por lo que se comporta de una forma más respetuosa con el medioambiente que otras técnicas de captura de atún rojo.
  • Pesca selectiva. El green stick es una de las técnicas de pesca más selectiva que existe ya que se trata de un método que limita las capturas a los grandes túnidos que se alimentan en la superficie y que, al mismo tiempo, consigue evitar las capturas ocasionales de otras especies como delfines, tortugas o tiburones.
  • Eliminación de cebos vivos. Otro de los grandes logros del green stick es la eliminación de los cebos vivos o congelados -con el derivado inconveniente de conseguirlos y mantenerlos en condiciones óptimas- y su sustitución por señuelos artificiales.
  • El ike jime reduce el sufrimiento del pez. El ike jime es un método de sacrificio selectivo, rápido y menos cruel que otros, con el que se busca emular el desangrado indoloro que se realiza con las carnes para evitar el estrés y retrasar el rigor mortis
  • Mejora la calidad del atún. En Japón se llega a pagar un 50% más por aquellos atunes que han sido sacrificados con la técnica ike jime. Y es que, además de mantener intactas sus cualidades organolépticas, consigue también un mejor color, textura y sabor de la carne del pescado.
  • Especialización que evita prácticas abusivas. El ike jime debe llevarse a cabo por especialistas ya que los cortes que se practican tienen que ser precisos y rápidos. Esto, además de favorecer la sostenibilidad, evita prácticas industriales abusivas.

Aunque el green stick y el ike jime son todavía métodos apenas practicados en España, la flota de JC Mackintosh se aleja de la habitual almadraba que domina las costas gaditanas y es una de las pocas en Europa que practica estas técnicas de pesca artesanal.

En Conservera priorizamos siempre la máxima calidad para nuestros productos, tanto en nuestro proceso artesanal de elaboración de conservas como en las materias primas que utilizamos. Por eso, las piezas de atún rojo que llegan a fábrica, lo hacen a través de los métodos de pesca que JC Mackintosh practica en nuestras aguas. De ahí, la calidad premium de la ventresca, el morrillo y el tarantelo que conforman nuestra Gama Premium Salvaje.

ventresca atun rojo
morrillo atun rojo

Conservera de Tarifa apuesta por mantener la calidad y producirá con aceite de oliva

aceitado conservas artesanales

En Conservera de Tarifa utilizamos dos tipos de aceite como cobertura para la elaboración artesanal de nuestras conservas de pescado: el aceite de oliva y el de girasol. Sin embargo, ante la difícil situación global de escasez de aceite de girasol a la que estamos asistiendo, en Conservera hemos tomado algunas decisiones temporales en la estrategia de nuestra producción para así mantener la mejor calidad de nuestras conservas. 

La calidad por encima de todo

En Conservera de Tarifa hemos decidido hacer una readaptación de nuestro mix de producto y reforzaremos nuestras líneas de aceite de oliva hasta que se pueda acceder a un suministro de aceite de girasol de igual o mayor calidad al que hasta la fecha utilizábamos en fábrica.

Esta decisión se debe a la apuesta constante de la marca por garantizar la máxima calidad de nuestros productos y de las materias primas con las que trabajamos. Se trata, eso sí, de una situación temporal que se mantendrá hasta que se recupere el suministro habitual de aceite de girasol o se firme un nuevo acuerdo con proveedores nacionales que garanticen la calidad y procedencia del mismo.

¿Aceite de oliva o de girasol? Una cuestión de gustos

estibadoras

Como sabes, nuestras estibadoras elaboran en nuestra fábrica de Tarifa cada día y a mano, según nuestra tradición artesanal, conservas de pescado para las que utilizamos tanto cobertura de aceite de girasol como de oliva. La elección de un tipo de aceite u otro, depende del gusto del consumidor. El de girasol permite que el pescado mantenga intacto su sabor y es el favorito de aquellos que prefieren un sabor más intenso. Los consumidores que se decantan por un sabor más suave, eligen a menudo la cobertura de aceite de oliva.

Suficiente stock de conservas en aceite de girasol

girasol

En estos momentos, en los almacenes de Conservera de Tarifa disponemos de suficiente stock de conservas en aceite de girasol, por lo que seguiremos comercializándolas hasta fin de existencias. Para continuar con la producción, hemos ido introduciendo nuestra línea de conservas en aceite de oliva en diferentes formatos con el objetivo de seguir llegando a establecimientos y hogares manteniendo los estándares de calidad de la marca.

Compromiso con la calidad y con nuestros trabajadores

El compromiso de la marca con nuestros trabajadores, con nuestra historia y con ofrecer siempre la máxima calidad a nuestros consumidores, es lo que nos ha impulsado a esta nueva estrategia de producción. De esta forma, desde Conservera de Tarifa queremos garantizar el abastecimiento de conservas de pescado, mantener la calidad de nuestros productos y, por supuesto, el trabajo para nuestros empleados.

¿Quieres llenar tu despensa de conservas en aceite de girasol? ¡Haz tu compra online aquí! Y si prefieres las conservas con cobertura de aceite de oliva y deseas conocer nuestros nuevos formatos, puedes encontrarlas aquí.

 

Grandes mujeres de Conservera de Tarifa: las estibadoras

estibadoras Conservera de Tarifa

Conservera de Tarifa está hecha por muchas manos. Pero, siempre lo decimos, las que más importan son las de nuestras estibadoras. Más de 110 años de pelado y estiba, cuchillo en mano, que con todo el mimo y cuidado han dedicado sus días a que de nuestra fábrica de Tarifa salga un producto exclusivo, artesanal y de la máxima calidad. Hoy hablamos con dos de sus protagonistas, con la estibadora más veterana y con la que entró hace menos tiempo a trabajar, para que nos cuenten qué significa para ellas ser estibadoras.

Tarifa y la industria conservera

Muchas cosas han cambiado desde que La Tarifeña, la marca más antigua de Conservera, abriera sus puertas allá por 1910. Antes se trabajaba por épocas, o incluso por días, según la pesca, y se estibaba cinco o seis meses al año. El año pasado, sin embargo, se trabajó de enero a diciembre, ya que ahora el trabajo en fábrica siempre es más continuo y da más estabilidad que otros de la zona.

En Conservera de Tarifa hoy son veinticinco mujeres las que cada día pelan y estiban el pescado, aunque a veces son bastantes más, según la temporada, y muchas ellas trabajan ya como fijas discontinuas.

estibadora Conservera de Tarifa
estibadora Conservera de Tarifa

Muchas de estas mujeres llevan casi toda la vida trabajando en la fábrica. Algunas, como Magdalena Delgado, estibadora en Conservera desde 2012, , son la cuarta generación en la profesión de la estiba. Antes que Magdalena, ya trabajó en la fábrica su bisabuela, Manuela Castro, su abuela, Cristobalina Camacho y su madre, Gerónima Torrejón. “Hemos pasado de generación en generación”, nos cuenta, “Mi madre se jubiló el año pasado y mi abuela también trabajó aquí. Y el día que entré en fábrica me dijo: que vaya todo limpio, bien limpito, pañitos, pañitos, porque cuando ella trabajaba no había papel sino pañitos, y, sobre todo, no te pongas nerviosa”. Mari Luz Ortiz, la estibadora más veterana, que lleva trabajando desde 1969, también recuerda su primer día. “Tenía cerca de doce o trece años cuando entré. Fui a llevarle el café a mi madre, que estaba trabajando. Había mucho pescado y una vecina me dijo: ¿te quieres venir a trabajar?”. Y así empezó en la estiba. Es cierto que en Tarifa casi todas las familias tienen una relación directa o indirecta con Conservera. La fábrica está por y para la ciudad, forma parte de su patrimonio, de su legado y de su paisaje, como también lo hacen las casas blancas, la pesca, los barcos, las cometas o el viento.

Conservera de Tarifa y el legado del trabajo artesanal

Magdalena recuerda con cariño su primer día de trabajo, estaba muy nerviosa e incluso le dolía la mano de agarrar con fuerza el cuchillo. Sin embargo, “todo es cuestión de práctica”, como asegura Mari Luz: “Práctica y más práctica. Y paciencia. No por querer ir más ligera se va mejor”. 

estibadora Mari Luz Conservera de Tarifa

El año pasado se llegaron a estibar en un solo día 13.000 kilos de melva, una cifra altísima si tenemos en cuenta que todo se hace a mano. “Ahí está la diferencia”, afirma Jorge García, Jefe de Calidad de Conservera, “en el cariño con el que se hace cada lata. Ellas eligen lo que les gustaría encontrar en la conserva. A nivel de formación cualquier curso te diría que, si el pescado está bueno, incluso si está roto, va dentro de la lata. Pero aquí no: ellas se encargan de seleccionar siempre los filetes que entran, y los tratan con cuidado, porque incluso cosas que parece que no tienen importancia, como la forma en la que se coge un filete de pescado, si se aprieta o se manipula de más, eso al abrir la lata, se nota.” Y para esa selección, no solo hace falta experiencia y buena vista; lo que más importa es el tacto

Tanto es así que cuando la fábrica empezó su andadura, no se usaban guantes. Hoy sí se utilizan, pero unos especiales para preservar esa virtud que solo otorga el sentido del tacto y que se transmite enseñándolo y con mucha práctica. Porque, al fin y al cabo: ¿qué lleva una lata? Lleva pescado y aceite, nada más. Pero hay que saber cómo tratarlo. Todas las estibadoras han de hacerlo de la misma manera para que sea un trabajo uniforme y que no se note la mano de cada una de ellas que, con su larga experiencia, a veces son hasta capaces de calcular, sin balanza, el peso casi exacto del pescado. También son capaces, con ese compañerismo que siempre las acompaña, de ayudarse las unas a las otras para que el trabajo sea lo más cómodo y agradable posible.

Una gran familia, grandes compañeras

estibadoras

Después de cincuenta y tres años trabajando en fábrica, Mari Luz es capaz de hacer una estiba impecable con los ojos cerrados y cuando se le pregunta por su secreto, lo tiene claro: el secreto son las manos. Hoy hace poco más de diez días que Mari Luz se jubiló y asegura haber llorado de pena por ello, y también de alegría a lo largo de todos estos años, y sentir, ahora que se va, una gran añoranza. Magdalena nos cuenta que son una gran familia y que ya la echan de menos, como a otras muchas compañeras que ya se han ido o que dentro de poco les tocará retirarse. “Que la fábrica siga muchos años y que entre mucha juventud. Hace falta gente joven porque si no esto se acaba”, recuerda Mari Luz.

El trabajo de las estibadoras forma parte de la historia y el legado de la ciudad, y todas aquellas mujeres que durante tanto tiempo han trabajado a mano el pescado en Tarifa, merecieron el año pasado una calle en la localidad: la Calle Las Estibadoras de conserveras. Desde Conservera siempre lo hemos sabido: “esta fábrica podría existir sin hombres, pero si no existieran las mujeres, no existiría la fábrica”.